Sadam podría ser ejecutado el 2 de enero en la Zona Verde

Hervé Bar BAGDAD

INTERNACIONAL

La defensa insiste en que es prisionero de guerra y apela a la comunidad internacional El Vaticano recuerda que nadie puede quitar la vida, ni siquiera un Estado

28 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El ex presidente iraquí, Sadam Huseín, podría ser ejecutado el 2 de enero, según uno de sus abogados, Ahmet Essadik, antes de que los demócratas asuman el control del Congreso de Estados Unidos, el día 3. «Después será más difícil porque son mayoría», añadió en declaraciones a Le Parisien. Por su parte, el diario árabe Al Hayat , que cita fuentes gubernamentales iraquíes, asegura que será ejecutado «en pocos días» en el interior de la amurallada Zona Verde, en Bagdad. «La horca está ya preparada en un lugar en el interior de la Zona Verde», donde están las instalaciones del Gobierno iraquí y las sedes diplomáticas. Mientras, el Gobierno iraquí, encargado de aplicar la sentencia a muerte, mantiene desde el martes un mutismo absoluto sobre la fecha en que el ex dictador morirá ahorcado. Presión a Washington El letrado Ahmet Essadik también advirtió de que la ejecución provocará «la anarquía general en Irak», y que «sólo la presión de la comunidad internacional» sobre la Administración de George W. Bush podría evitar el ahorcamiento del depuesto presidente. Según las fuentes, las autoridades iraquíes declararán el toque de queda en Bagdad y en otras provincias antes de aplicar la sentencia, en previsión de posibles atentados. El jefe del grupo de abogados de Sadam Huseín, Jalil al Dulaimi, imploró ayer a los líderes mundiales que impidan a Estados Unidos entregar al ex presidente iraquí a las autoridades del país para su ejecución, ya que, según él, debería disfrutar de protección como «prisionero de guerra». Al Dulaimi también hizo el mismo llamamiento «a todas las organizaciones internacionales, las Naciones Unidas, la Liga Árabe y líderes mundiales», y denunció el fallo de los tribunales de apelación apoyados por Estados Unidos. «Sadam es un prisionero de guerra y, según la ley internacional, él no debería ser entregado a sus enemigos», añadió. El martes, el Tribunal de Casación ratificó la sentencia de muerte contra Sadam Huseín y dos de sus colaboradores, dictada el 5 de noviembre por el tribunal especial que lo declaró culpable del asesinato de 148 chiíes iraquíes en Duyail. Ayer se hizo pública la sentencia, que recoge la condena a «ahorcamiento hasta la muerte», y que deberá ser transmitida a la Presidencia del país para que sea ratificada por Jalal Talabani, o por un vicepresidente. Acusaciones a EE.?UU. «Es una decisión inapelable», explicó Essadik, para quien el Gobierno de EE.?UU. «concibió este procedimiento para que no haya ninguna posibilidad de impedir esta ejecución». Quien todavía guarda esperanzas es el presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, el cardenal Renato Martino, quien afirmó que «es necesaria la firma del presidente, pueden suceder cosas». El cardenal señaló que «no hay duda» de que Huseín es responsable de crímenes, pero la Iglesia católica «proclama que la vida humana debe ser protegida desde la concepción hasta la muerte natural» y la pena de muerte «no lo es. Nadie puede dar la muerte, ni siquiera el Estado», agregó. La Casa Blanca aseguró que «las fuerzas multinacionales y las fuerzas iraquíes son concientes» de que puede haber represalias por la ejecución y rechazó que esté involucrada en la decisión de la fecha. «Es asunto de los iraquíes, tienen un Gobierno soberano, nosotros sólo somos observadores del proceso».