Un somalí ejecuta en público al asesino de su padre

Mohamed Alí Bile MOGADISCIO

INTERNACIONAL

Crónica | La ley de la «sharia» El verdugo, de 16 años, apuñaló siete veces al reo, las mismas que recibió su progenitor, como establece la ley islámica. Dos asistentes a la ejecución murieron tras sufrir un «shock»

03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EJECUCIÓN EN MOGADISCIO. El reo, encapuchado y atado a un poste, recibió siete puñaladas en el cuello, pecho y garganta Mohamed Moallin tiene 16 años, es somalí y el martes apuñaló a un hombre hasta la muerte. Lo hizo en público y porque un tribunal islámico se lo ordenó. Ese hombre había matado a su padre. Omar Huseín, de 45 años, había sido declarado culpable bajo la sharia (ley islámica) de haber asesinado al profesor Sheik Osmán Moallin durante una discusión sobre la forma en que el docente educaba a su hijo. El tribunal del distrito de Bermuda, en la capital somalí, ordenó a Mohamed que ejecutara a Omar de la misma forma en la que éste había asesinado a su padre. Omar fue arrastrado con una cuerda por milicianos armados hasta el lugar de su ejecución, la escuela coránica donde trabajaba la víctima. Allí, tras ser encapuchado y atado a un poste, el adolescente acuchilló en el cuello, pecho y garganta a Omar, ante varios centenares de personas. Antes de morir, el reo gritó: «¡No hay más Dios que Alá!». «Él apuñaló a mi padre siete veces, y yo lo apuñalé siete veces. Me siento vengado», dijo Mohamed Moalim. La crudeza provocó el desmayo de once miembros del público. Un joven de 18 años y una mujer de 23 que permanecían en estado de shock desde entonces perecieron ayer. «Sus amigos lo trajeron inconsciente a casa», explicó Alí Sheikh Huseín, hermano del fallecido, que padecía malaria. «Esta muerte traerá muchos traumas y pesadillas para quienes la han presenciado», afirmó la activista Anfa Amin Sid Ahmed. Los tribunales islámicos han conseguido en los últimos meses poner algo de orden en los barrios sin ley de Mogadiscio, que vive en medio del caos y sin un gobierno central desde 1991. Lo han hecho imponiendo la sharia, en cuyos preceptos figura que si un hombre mata a otro, debe morir. Sin embargo, la ejecución de Omar parece haber sido la primera pública desde hace años.