Las previsiones hablan de 10.000 víctimas pero las autoridades han enviado 25.000 bolsas de plástico Muchos cadáveres no podrán ser identificados y se les enterrará en un gran cementerio.
08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Cuando aparezcan los cadáveres va a ser horrible y volverá a sacudir a la nación», advertía el miércoles el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin. Apenas 24 horas después, los cuerpos comenzaron a emerger de las fangosas aguas que inundan la « ciudad cero» de la catástrofe del huracán Katrina . Los pronósticos oficiales dan miedo. El alcalde Nagin cifró en más de 10.000 su estimación final de víctimas mortales. La Casa Blanca declinó especular sobre el balance final, pero advirtió que llegarían sombrías novedades. «Será una situación muy horrible cuando esas aguas inundadas se retiren y comencemos a recuperar cuerpos y atendamos los temas de salud pública», dijo el portavoz Scott McClellan. Temiendo lo peor, ya han llegado a la zona 25.000 bolsas de plástico para los cadáveres. Para preservar al público del impacto, se ha pedido a las televisiones que no se muestren imágenes de los cuerpos Sólo en el suburbio anegado de St. Bernard Parish, en el este de Nueva Orleans, las autoridades presumen que hay unas 1.500 personas muertas. El primer hallazgo en esa zona fue estremecedor: más de 30 cadáveres flotaban en un asilo de ancianos de la zona. Los primeros hallazgos En el asilo de St. Bernard, situado muy cerca de los diques de contención de las aguas, vivían cerca de 60 ancianos. Muchos de ellos fueron evacuados con vida del edificio el mismo día del paso del huracán, el domingo 28 de agosto. Pero el resto perecieron un día después, cuando los diques comenzaron a resquebrajarse. El diario The New York Times indicó que después de flotar en las aguas durante una semana, catorce cuerpos estaban tan hinchados que eran irreconocibles. Por su parte, el diario Times Picayune de Nueva Orleans informó el miércoles de que se habían localizado «decenas de cadáveres» en una cámara frigorífica sin corriente eléctrica dentro del Centro de Convenciones de la ciudad, donde estuvieron refugiados durante días miles de personas. Otros 14 cuerpos fueron encontrados ayer en el hospital Memorial de Nueva Orleans. Cadáveres anónimos El dispositivo de búsqueda de cadáveres ya se ha puesto en marcha. Los expertos cuentan con que una gran parte e incluso la mayoría de las víctimas deberán ser finalmente enterradas de forma anónima. «Muchos permanecerán sin nombre», comentó un médico forense que participó en la identificación de las víctimas del 11-S. Por esta razón, el estado de Luisiana ya está buscando un amplio terreno para un enorme cementerio donde los fallecidos serán sepultados para siempre o quizás sólo temporalmente. Al fin y al cabo, puede ser que la identidad sea esclarecida incluso pasados unos años y sus seres queridos puedan «llevarlos a casa» para un entierro en familia, dijo Bob Johanessen, portavoz de las autoridades sanitarias en Luisiana. Hasta entonces, «se hará todo lo posible para tratar a los muertos con la mayor dignidad y respeto que podamos. Intentamos tratarlos como individuos». Mientras tanto, camillas de acero esperan a los cadáveres en una nave en Saint Gabriel, cerca de Baton Rouge, unos 110 kilómetros de Nueva Orleans. Es tan grande como un estadio de fútbol y era utilizada hasta ahora por diversas empresas como almacén. Ahora se ha convertido en un inmenso depósito de cuerpos. La capacidad actual de la nave no supera los 1.000 muertos, pero podría ser ampliada a 5.000. Esta cifra es casi igual a la de la población de Saint Gabriel, una ciudad que antiguamente acogió una colonia de leprosos y donde hoy en día aún se encuentra la única instalación en Estados Unidos para el tratamiento a largo plazo de personas con esta enfermedad. Cerca de cien expertos esperan allí para llevar a cabo las tareas de identificación. Trabajan por turnos las 24 horas del día: el objetivo es examinar hasta 150 muertos al día. Pero el primer paso es descontaminar a las víctimas: muchas flotaron durante días en Nueva Orleans en agua pestilente y llena de productos químicos tóxicos y bacterias. Archivos perdidos Los médicos forenses manifestaron su preocupación por la imposibilidad de dar una identidad a una gran parte de las víctimas. No se trata sólo de que los cuerpos se encuentren en avanzado estado de descomposición tras haber pasado varios días en el agua. Las inundaciones se llevaron también archivos sobre tratamientos médicos y dentales y pertenencias personales como cepillos de pelo y dientes que, con frecuencia, sirven para hacer comparaciones de ADN. «Será un enorme trabajo, pero puedo prometer una cosa: los muertos con nosotros jamás serán un número», dijo Johanessen.