¿La primera mujer canciller?

Ursula Moreno CORRESPONSAL | BERLÍN

INTERNACIONAL

La presidenta de la CDU será proclamada hoy candidata a la Cancillería alemana, con lo que dará comienzo oficialmente una carrera electoral que tiene casi ganada

27 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

De «chica de (Helmut) Kohl» a la (muy probablemente) primera mujer canciller de Alemania, y eso en menos de una década. La carrera política de Ángela Merkel es meteórica. A tres semanas de las elecciones generales en Alemania, pocos dudan ya que esta mujer de 51 años, a la que califican de la Margaret Thatcher germana, liderará el próximo Ejecutivo berlinés. Su partido, el de la Unión Cristianodemócrata (CDU), hace semanas que, junto con sus socios bávaros de la CSU, están abonados al 42% de la proyección de voto. Con el apoyo de los liberales del FDP (7% de los sufragios) dispondrían ahora mismo de una exigua ventaja sobre el resto de los partidos, suficiente para la mayoría absoluta. Aunque la mitad de los electores reconoce que todavía no sabe a quién votará el próximo 18 de septiembre, soplan vientos de cambio. Si hace tres años, a estas alturas de la campaña, Edmund Stoiber (el entonces contrincante de Gerhard Schröder) perdía popularidad por momentos, su sucesora, Angela Merkel, ve como los vientos demoscópicos soplan a su favor. Según una encuesta realizada para el semanario Der Spiegel , la física germano-oriental supera incluso al venerado ministro de Exteriores, Joschka Fischer, en los barómetros de popularidad. ¿Cuál es la clave de su éxito? ¿Cómo ha logrado una mujer del Este de Alemania, hija de un pastor protestante, de izquierdas, presidir el partido conservador y convertirse en candidata a la Cancillería? Gracias a una combinación de factores, «salpicados por muchos momentos de suerte», explicaba esta semana a un grupo de corresponsales extranjeros en Berlín Gerd Langguth, el politólogo que acaba de publicar una biografía sobre Merkel. «Siempre supo aprovechar circunstancias propicias», explica este hombre que conoce a la candidata desde que comenzó su carrera política en Salida Democrática, uno de los primeros partidos que se formaron en Alemania Oriental después de la caída del Muro hace ahora 16 años. De racional, decidida y calculadora califica Langguth, a esta mujer, que Helmut Kohl descubrió en 1991, y por la que apostó para convertirla en ministra de Familia primero y darle la cartera de Medio Ambiente después. «Carece del toque emocional, pero es más rígida en sus convicciones políticas que muchos germano-occidentales», apunta Langguth. El hecho de haber crecido en una dictadura, como hija de un pastor protestante, en un estado que denostaba la religión, le forjaron su carácter luchador. Y alimentaron su ambición, sin la que no habría dado el salto de chica Kohl a la presidenta de un partido, regido por barones, que no vieron en ella más que a una intrusa de la «otra» Alemania. Pero esta mujer, doctorada en Físicas, casada por segunda vez, y que representa a esa generación de mujeres que a la hora de elegir entre hijos y carrera, prefirió la carrera, supo independizarse, de su padre primero, y de Helmut Kohl, después. Aquí es cuando entran en juego los calificativos de fría y calculadora. Porque cuando su partido no sabía como salir del peor escándalo de corrupción, Merkel escribió un artículo en el que instaba a su partido a independizarse de Kohl. Una de esas salidas en solitario que le han granjeado respeto, aunque no precisamente cariño dentro de la CDU. Imagen Si hoy la comparan con Golda Meier o Margaret Thatcher, si los diarios más importantes de su país y del mundo dedican páginas enteras al fenómeno Merkel , es también por su condición sexual. Una mujer que descuidó su aspecto físico hasta que, consciente de la importancia de los medios, decidió aprovecharse también de ellos. Laca en mano y con un asesor de imagen, una vez haberse hecho camino hasta la cima, Angie sabe que está a punto de hacer historia. Si lo consigue, que nadie ponga en duda que medio mundo se preguntará si lo ha conseguido «por ser mujer» o «a pesar de ser mujer».