Los autores del 21-J no buscaban matar sino sembrar el terror

Íñigo Gurruchaga LONDRES

INTERNACIONAL

La investigación policial concluye que los terroristas no tenían ningún vinculo con AlQaida La falta de pericia en sus acciones ha propiciado que las detenciones hayan sido tan rápidas

30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El comando que perpetró los atentados del 21 de julio en Londres no estaba respaldado por una estructura terrorista sofisticada y confió en familiares y conocidos para ocultarse tras el fallido atentado. De hecho, uno de los presuntos autores confesó su participación en esta acción pero afirmó que el objetivo no era matar, informó ayer la prensa italiana. «No queríamos matar, solamente sembrar el terror», dijo en interrogatorio, según el diario italiano La Repubblica que no cita fuentes. «Vine a Roma porque no sabía a donde ir y porque aquí podía encontrar alojamiento en casa de unos amigos. Si hubiera esperado un poco, podría haber ido a otra parte. No tengo conocimiento de que existan proyectos de atentados contra Italia», añadió el hombre. «Yo estaba el 21 de julio. Me dieron una mochila para que hiciera una demostración», dijo el detenido, según el diario La Stampa , que cita a un agente italiano anónimo que participó el viernes en el arresto. Primera conclusión Los terroristas no estaban respaldados por una estructura terrorista, esa es la conclusión que se extrae de los primeros y escasos datos sobre la investigación, que desembocó el viernes en la detención de todos los sospechosos de haber participado en la ejecución del compló. Vecinos de Yassin Hamar Oman en el bloque de pisos del norte de Londres donde tenía un apartamento municipal le vieron, en compañía de Muktar Said Ibrahim, poco después del fallido atentado. Oman fue detenido en Birmingham poco después de la requisa de su vivienda, donde se encontraron materiales para la fabricación de explosivos. Tanto Oman como Ibrahim fueron inmediatamente identificados tras la publicación de sus fotografías, por llamadas de familiares y amigos. Pero Ibrahim, cuyo rostro había aparecido en televisiones y medios de todo el mundo, fue detenido en compañía de otro presunto autor de los atentados, Ramsi Mohamed. Vivían en el mismo piso, en un bloque en North Kensington que se encuentra a escasos metros del lugar en el que un quinto sospechoso abandonó su bomba al parecer indeciso para cometer el atentado. Ese quinto sospechoso sería Whabi Muhamed, hermano de Ramsi, que fue detenido en una vivienda próxima, en Tavistock Crescent, a escasa distancia del Colegio Cañada Blanch, el único centro de enseñanza en español en Londres, en un barrio en el que se asentó la emigración económica española en los años cincuenta y sesenta. El detenido en Roma, fue capturado mediante el control de las llamadas telefónicas a sus familiares, mientras que los sospechosos en Londres habrían sido identificados mediante la información provista por sus familiares. Todo lleva a pensar que además de la falta de pericia para la fabricación de las bombas, el comando de terroristas suicidas crecidos en Reino Unido, rentistas de la Seguridad Social y con orígenes en el Cuerno de África, formaba parte de una célula sin los apoyos logísticos habituales en grupos terroristas convencionales. Esa sería una de las razones por las que las detenciones han sido tan rápidas y, en el momento del arresto, no ofrecieran resistencia, ni tuvieran armas o explosivos, en contraste con la experiencia de la policía española en el 11-M. Los próximos días desvelarán si los interrogatorios permiten a la policía averiguarlos vinculos entre el 7-J y el 21-J.