Berlusconi acentúa el poder de la derecha en su nuevo Gobierno

María Signo CORRESPONSAL | ROMA

INTERNACIONAL

ANDREAS SOLARO

El primer ministro italiano sólo realiza seis nuevos nombramientos y fortalece a la Liga Norte El regreso de Tremonti como vicepresidente desata la ira de Fini, su compañero de cargo.

23 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Con el anuncio y posterior jura de los 25 ministros del nuevo Ejecutivo italiano, Silvio Berlusconi dio por cerrada ayer la crisis que le obligó a dimitir el pasado miércoles. La elaboración de la lista no ha sido fácil y en los últimos momentos se han tenido que realizar varios retoques hasta llegar a un acuerdo entre los grupos de la coalición de centro-derecha. Con respecto al Gobierno anterior los cambios son pocos. Sólo seis son los nuevos ministros, ya que dos, el democristiano Rocco Buttiglione (Cultura) y el representante de Forza Italia, Claudio Scajola (Actividad productiva) simplemente cambian de cartera. Los puestos claves continúan en las mismas manos: Gianfranco Fini (Alianza Nacional), en Exteriores; Giuseppe Pisanu (Forza Italia), en Interior; Domenico Siniscalco (técnico), en Economía y Antonio Martino (FI), en Defensa. Los tres miembros de la Liga Norte repiten ministerio -destaca el de la Reforma, en el que sigue Roberto Calderoli, como querían en la formación-. Dos nuevos partidos entran en el ejecutivo: los socialistas del nuevo PSI en el ministerio de Programa de gobierno y los republicanos del PRI que sustituyen a Buttiglione en el de Política Comunitaria. Además se crea una nueva cartera, la de Desarrollo y cohesión territorial con el fin de aumentar las ayudas al Sur del país. Estreno con mal pie Pese a los pocos cambios, el nuevo Gobierno de Berlusconi no nace con buen pie. El retorno de Giulio Tremonti (Forza Italia) como vicepresidente ha desatado las iras de Gianfranco Fini que lo considera cercano a los ministros de la Liga Norte en el llamado «eje del Norte», que ahora sale reforzado de la crisis. El propio líder de la Liga, Umberto Bossi, telefoneó al presidente para manifestarle su satisfacción por el nombramiento de Giulio Tremonti como vicepresidente. «La Liga tiene ahora tres ministros y medio» comentó con ironía el leguista Roberto Maroni, titular de la cartera de Trabajo. Con el nombramiento del ex ministro de Economía como vicepresidente junto a Fini, el objetivo de la crisis de neutralizar el poder de los representantes del norte, tal y como deseaban los demócratas cristianos de UDC y Alianza Nacional, se habría esfumado. «Una provocación», según el resumen que hizo Gianfranco Fini a sus más cercanos colaboradores en clara referencia a la elección de Berlusconi. Para la oposición, este Gobierno es «el de la desesperación», según manifestó Piero Fassino, de Demócratas de Izquierda (DS). Mientras, Romano Prodi, líder de la coalición de centro izquierda, destacó que «ha ganado la Liga Norte», señalando la presencia de Francesco Storace, «perdedor de las elecciones regionales en el Lazio», como ministro de Sanidad, y la de Giulio Tremonti , «responsable de la marcha negativa de la economía italiana». Para Francesco Rutelli, de la Margarita, ayer nació el «Berlusconi-bunker», en referencia a la cada vez mayor pérdida de apoyo electoral de jefe del Gobierno. Tras la jura ante el presidente Carlo Azeglio Ciampi, el nuevo gabinete se reunió en un consejo de ministros. Para la semana próxima está prevista la comparecencia del primer ministro en el Parlamento para comunicar el programa y someter al nuevo Gobierno al voto de confianza.