El Senado de EE. UU. controlará el espionaje a Irán para evitar errores

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Irán se aproxima cada vez más al centro de la diana de la Casa Blanca, que acusa al régimen de Teherán de ser el «principal promotor del terrorismo en el mundo». Consciente de este movimiento, el Senado quiere ahora guardarse las espaldas y no repetir los mismos errores que cometió con Irak. Para ello, el Comité de Inteligencia de la Cámara alta ha puesto en marcha una campaña para supervisar de forma «preventiva» el trabajo de los servicios secretos respecto a Irán, que se ha convertido en uno de los pilares de la política exterior de la nueva Administración Bush. «Tenemos que anticiparnos y tratar de ir por delante y determinar nuestras capacidades para no quedar de nuevo atrapados en una situación como la de Irak», dijo el presidente del comité, el senador republicano Pat Roberts, quien recordó el ridículo que hicieron los servicios de inteligencia estadounidenses respecto a la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en el país árabe. Ahora, la historia se repite y Washington acusa a Irán de desarrollar programas nucleares, químicos y biológicos, que Teherán reconoce pero con fines pacíficos. El objetivo de los senadores es asegurarse de que los servicios secretos recolectan la información correcta. Para ello, el comité se reunirá a puerta cerrada y de forma periódica con altos mandos del Pentágono y la CIA para saber de primera mano cómo van sus investigaciones. Según el senador demócrata John Rockefeller, «una de las lecciones que aprendimos de Irak fue que hay que tener toda la información posible y preguntar más al principio que al final». El comité también revisará el espionaje realizado a otros países, como Corea del Norte y China.