Se complica la celebración de las comicios en ciudades como Faluya y Ramadi El Reino Unido confirma el envío de 400 soldados para vigilar las elecciones.
10 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La comisión electoral en pleno de la provincia iraquí de Al Anbar, una de las de mayoría suní y que incluye a las conflictivas ciudades de Ramadi y Faluya, renunció el pasado sábado después de haber sido amenazada por los insurgentes. Esta dimisión supone un golpe significativo a la pretensión de Estados Unidos y del Gobierno interino iraquí de celebrar las elecciones en la fecha prevista, el 30 de enero. Saad Abdul Aziz Rawi, al frente de los 14 miembros de la comisión, declaró que «es imposible que las elecciones se lleven a cabo. Se están engañando ellos mismos», dijo en referencia al Gobierno interino. Según uno de los miembros de la comisión, todos ellos se han escondido tras la renuncia para evitar ser blanco de los ataques de la resistencia. Los insurgentes han montado en las últimas semanas una campaña para intentar sabotear las elecciones. Los ataques apuntan a los colegios electorales, los trabajadores que las organizan y a los candidatos. La participación de los suníes en las elecciones es considerada crucial por el Gobierno y por Estados Unidos para que sean consideradas legítimas. Las provincias suníes, sin embargo, se encuentran bajo niveles crecientes de violencia y el principal partido suní ya ha anunciado que no participará. Con la mira también puesta en las elecciones, el ministro de Defensa británico, Geoff Hoon, anunció ayer en la Cámara de los Comunes el envío de 400 soldados adicionales a Irak a tan sólo unas semanas de que se celebren las elecciones en el país previstas para el próximo 30 de enero. Hoon aprovechó la comparecencia para desmentir las versiones que aseguraban que Estados Unidos contempla «la opción salvadoreña» para aplastar a los insurgentes iraquíes fueron desestimadas por el ministro. Un diputado protestó ante Hoon, señalando que coincide con reportes de prensa según los cuales Washington estudia la posibilidad de realizar operaciones contra los jefes de la insurrección iraquí, que podrían ser asesinados o secuestrados, como antaño ocurrió en El Salvador. De hecho, según dichos reportes, miembros de las fuerzas especiales norteamericanas entrenarían a kurdos y chiíes para que lleven a cabo las acciones. Mientras, los grupos insurgentes sembraron ayer, un día más, la violencia en Irak con un atentado con coche bomba en Bagdad que mató a cinco guardias y el asesinato a tiros de un subdirector de la Policía y de su hijo. La violencia se cobró también la vida de un soldado de EE.UU., muerto en combate en la conflictiva provincia de Al Anbar. Otros dos marines murieron en Bagdad al estallar una bomba al paso de su tanque. Hubo cuatro heridos.