Bush y Chirac no acercan posiciones sobre el papel de la OTAN en Irak

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

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La reunión del G-8 se acaba sin que EE.UU. logre convencer a Francia de que condone la deuda iraquí La posición gala es precavida pero no del todo negativa, dijo un funcionario estadounidense

10 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Estados Unidos y Francia volvieron a ser los protagonistas de la reunión que el G-8 (el grupo de los países más ricos del planeta) clausuró ayer en Sea Island, (Georgia). El presidente Bush y su homólogo francés, Jacques Chirac, mantuvieron una reunión bilateral en la que, sin embargo, apenas avanzaron respecto a sus diferencias sobre el papel que debería ejercer la OTAN en Irak: Chirac volvió a repetir su negativa a que la Alianza Atlántica se implique militarmente en ese país, mientras que Bush volvió a pedirle que reconsiderara su posición. «Hemos hablado de muchas cosas, entre ellas si la OTAN debería participar en Irak», dijo el líder estadounidense al término de la reunión. «Lo importante es que ambos entendemos que los iraquíes necesitan ayuda para defenderse, para reconstruir su país y, sobre todo, para celebrar elecciones», fue todo lo que concretó. A pesar de eso, la idea que Estados Unidos trató de transmitir es que Chirac no ha dicho «no» con rotundidad. «La posición francesa está siendo precavida, pero no completamente negativa, y los dos gobiernos se mantendrán en contacto en las próximas semanas para ver qué se puede hacer al respecto», dijo un alto funcionario estadounidense. La posición gala, en cambio, parece ser bastante más clara, a juzgar por las palabras de una destacada funcionaria. «Sería una situación incómoda», indicó en referencia al envío de tropas de la OTAN. Y matizó que no es lo mismo una cooperación técnica, como desarrolla ya la Alianza en Irak en apoyo a las tropas polacas, que «una operación bajo la bandera de la OTAN» a la que Alemania también se opondría, aunque con menos rotundidad que París. El clima de distensión que se respiró en Sea Island durante los tres días que duró la cumbre también se vio aguado por la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre la condonación de la deuda de Irak, que Estados Unidos aspiraba que alcanzara el 80% del total de 120.000 millones que debe ese país. Francia, uno de sus principales acreedores, no quiso bajar del 50%, por miedo a sentar precedentes. Tampoco Rusia, a la que Irak le debe muchos millones, parecía al cierre de esta edición estar dispuesta a aprobar la condonación de la deuda. BARBARA CELIS D'AMICO (NUEVA YORK)