Lagos será una de las piezas claves en la cumbre de Guadalajara. Es uno de los mandatarios de moda de América Latina y aboga por una región más unida
24 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente chileno, Ricardo Lagos, inició ayer una intensa visita de dos días a España. En la primera jornada se reunió con Zapatero, y hoy viaja a Barcelona para verse con Maragall. La visita se produce horas antes de que empiece en Guadalajara (México) la III Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe. -En este momento tenemos una relación de continuidad y de afinidad. De continuidad porque hemos tenido unas buenas relaciones con José María Aznar, que fue muy importante para la firma del Tratado de Libre Comercio con la UE. Ahora, también hay afinidad, la de una forma común de mirar el mundo. Recuerdo que en medio de la crisis de Irak, Zapatero me llamó para saber nuestra posición en el Consejo de Seguridad. Yo le dije lo que pensábamos hacer: actuar dentro de la ONU. Afinidad también en la necesidad de tener cohesión social en nuestros países. El gran debate en América Latina es cómo construimos una economía con cohesión social, mientras que el gran debate en Europa es qué parte de la red de protección social van a mantener ustedes para seguir siendo competitivos. -¿En qué se va a notar esa afinidad en la práctica? -Los elementos prácticos tienen que ver, primero, con las relaciones bilaterales. Tanto la posibilidad de coincidencias políticas, como de un trabajo más estrecho en el Consejo de Seguridad, ya que España y Chile coincidimos allí durante este período. En segundo lugar, una política común sobre el rol de España en América Latina. Los países latinoamericanos somos un poquito más fuertes si tenemos un pie en Europa vía España y también España, con lo importante que es, es un poquito más fuerte si tiene una presencia en Europa con un pie en América Latina. Para eso es importante la participación española en Haití, que España pueda hacer un puente en las negociaciones del Mercosur con la UE, y que se involucre, como hasta ahora, en el fortalecimiento de la democracia latinoamericana. -Chile es, junto a México, el único país latinoamericano con un tratado de libre comercio con la UE. ¿Cuál es su valoración dos años después de su firma? -Lo valoramos muy bien. Hemos tenido un aumento muy fuerte de nuestras exportaciones a la Unión Europea. Estos acuerdos tienen un elemento interesante: en los países desarrollados, las materias primas tienen aranceles bajos, mientras que los productos elaborados tienen aranceles muy altos; por lo tanto, la ganancia mayor de un país como el nuestro es, cuando en lugar de exportar materias, pasa a productos elaborados, de más valor. Y eso es lo que está ocurriendo. -Desde España irá directamente a la cumbre de Guadalajara. No parece casual que justo antes del encuentro usted visite Europa. -En Guadalajara deberíamos ver cómo como fortalecemos el tema multilateral. Seamos claros: ninguno de los países de Guadalajara quiere un mundo unipolar y hay que hacer un gran esfuerzo entre América Latina y Europa por fortalecer las instituciones multilaterales. En un mundo que se globaliza tan rápidamente y donde las entidades multilaterales van a la zaga, sin capacidad de regular, terminaremos unos globalizados y otros globalizadores. En segundo lugar, tenemos la ronda comercial de Doha -encuentro ministerial celebrado en Qatar en el 2001-. Queremos reglas justas, queremos comercio pero en condiciones distintas. A lo mejor es un momento para ponernos al día, entendiendo las diferencias con Europa, respecto al tema de los subsidios, pero ahí también creo que debemos poner las cartas sobre la mesa. También hay que hablar sobre qué ocurre con los flujos financieros. Además, hay que discutir los otros temas de la agenda: racismo, medio ambiente, seguridad, terrorismo. Por ejemplo, con el medio ambiente. Con la capa de ozono los problemas los tengo en el sur de Chile, en Punta Arenas, y las emisiones son en el Norte, ¿no? Y, ¿a dónde voy a reclamar yo? El mundo es global, pero las instituciones multilaterales van a la zaga, y si no hay regulación será la ley del más fuerte. -Recientemente el presidente argentino denunció presiones por parte de Repsol. En Chile se han oído algunas quejas de Telefónica y Endesa por las tarifas. ¿También ha recibido presiones? -No, no, no. En un país democrático uno tiene derecho a quejarse y, además, yo tengo una espléndida relación con Telefónica. Ahora ellos tienen aquí una retribución que a mí me parece la adecuada. Todas las compañías de móviles consideran que lo que hicimos con Telefónica fue darles demasiado y, en cambio, Telefónica considera que les dimos muy poco. Con los amigos de Endesa, a veces tenemos algunas discrepancias. Es lógico, también las habrá en España cuando hay fijaciones tarifarias. En el fondo, tenemos una relación a largo plazo. Las empresas españolas me dan un cierto orgullo. Tenemos una política de apertura al mundo. En ese sentido, ¡que vengan aquí los amigos españoles! Ahora, ¿que van a ocurrir ese tipo de quejas?, pues claro. -Hace poco dijo que le gustaría que empresas chilenas operaran en España. ¿En qué tipo de empresas estaba pensando? -Pensaba más bien en empresas chilenas pequeñas y medianas que se pudieran juntar con PYMES españolas, para que conozcan cómo trabajan. Se trata de operar en España, pero para aprender, y para poner un pie en el mercado europeo.