Condolezza Rice no pedirá disculpas ante la comisión del 11-S
INTERNACIONAL
Estados Unidos amanecerá hoy pendiente de una sola cosa: la comparecencia de Condoleezza Rice ante la Comisión del 11-S en público y bajo juramento. Tres canales de televisión en abierto y varios de pago retransmitirán en directo las casi tres horas que durará, señal inequívoca de lo mucho que se juega hoy la Consejera de Seguridad Nacional. Por una parte, del tono de su declaración depende que George W. Bush recupere la credibilidad perdida tras las acusaciones lanzadas contra él y su gobierno por su ex asesor en antiterrorismo Richard Clarke. Por otro lado, su propio futuro político también está en juego puesto que, a pesar de haber anunciado que abandonará su cargo al finalizar esta legislatura, Rice parece aspirar a otros puestos en un posible nuevo gabinete republicano, entre ellos el de secretaria de Defensa si Donald Rumsfeld decidiera no repetir. Pero la dama de hierro norteamericana «aparentemente está muy tranquila» afirmaba ayer en The New York Times un amigo suyo. Rice contestará a las preguntas preparadas por la Comisión del 11-S para esclarecer las muchas contradicciones que enturbian la verdad respecto a lo que sabía y no sabía la Administración Bush sobre la preparación de los atentados. Pero la Consejera estadounidense, que previsiblemente le echará la culpa de todo a la CIA como ya ha hecho en anteriores ocasiones, comenzará su exposición con un discurso de unos veinte minutos que lleva más de una semana preparando y que ayer describía en la prensa neoyorquina uno de sus colaboradores como «un repaso detallado» de los movimientos hechos por la Administración durante los meses previos a los ataques. Supuestamente, será una respuesta contundente a las acusaciones lanzadas por Clarke y estará dirigida a los supervivientes del 11-S y a las familias de las víctimas, que estarán en la audiencia. Sin garantías Sin embargo, Rice no piensa pedirles disculpas, como sí hizo Clarke, porque «alimentaría la idea de que fallamos, lo arreglamos y nunca volverá a pasar y eso son garantías que no podemos dar», afirma una fuente de la Casa Blanca citada por el diario neoyorquino. El ex asesor en antiterrorismo ha sido el único miembro de la Administración de George Bush que se ha disculpado públicamente por los errores cometidos por él y el gobierno frente al 11-S.