El Gobierno descarta un atentado y habla de una acumulación de nieve en el techo Varios testigos dicen haber escuchado una explosión antes de que se produjera el desplome
14 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Al menos ocho personas murieron y más de 60 resultaron heridas a causa del derrumbe de la cúpula del parque acuático de Moscú, según los últimos datos del Ministerio de Emergencia, cuyos equipos de rescate continuaban a última hora de ayer la búsqueda bajo los escombros. En el lugar de la catástrofe trabajan perros especialmente adiestrados para el rastreo de personas bajo las ruinas, y varios buzos del Ministerio de Emergencias, pues bajo los escombros de más de casi de 5.000 metros cuadrados de la superficie de la cúpula que se vinieron abajo se encuentra una de las piscinas. En total, los equipos de salvamento habían rescatado ayer de las ruinas a más de cuarenta personas. Las instalaciones del Akuapark, tenían una superficie total de casi 20.000 metros. «El derrumbe fue grabado por las cámaras de vídeo, que dejan ver cómo se plegó la cúpula, y ya sabemos con toda evidencia que lo ocurrido no fue un atentado terrorista», declaró el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, quien acudió al lugar de la tragedia. Aún así, en el lugar «trabajan grupos del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antigua KGB)», explicó. Trágicos precedentes Sin embargo, después del atentado suicida en el metro de Moscú con un saldo de decenas de muertos, casi nadie de los congregados confiaba en las afirmaciones de las autoridades de que el derrumbe se produjo a causa de la gran cantidad de nieve acumulada por las copiosas nevadas de los últimos días. Testigos de la tragedia afirman haber escuchado «un sonido parecido a una explosión» antes de que cayera la cúpula sobre la piscina infantil del parque acuático. «Poco antes de que se produjera el derrumbe escuchamos un fuerte estallido en una de las saunas», relató una de las sobrevivientes. Otra mujer, que buscaba a su hija de 11 años que estaba en un cumpleaños que se celebraba en una de las cafeterías, gritaba entre sollozos que no quería vivir más en Moscú: «Me iría a cualquier parte, al pueblo más perdido, para no seguir en esta maldita ciudad donde te secuestran en el teatro, te vuelan en casa, en la calle, en el metro y hasta en la piscina». Otros recuerdan que el derrumbe se produjo un viernes y en vísperas de San Valentín, «momento idóneo para los terroristas», y otros que casi al lado se encuentra la sede del servicio de espionaje ruso. Pero la Fiscalía ya instruyó causa por homicidio involuntario a causa de incumplimiento del deber profesional, que prevé penas de hasta siete años.