Aznar se despide del PP europeo evocando la «amistad» con EE.UU.

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRUSELAS

INTERNACIONAL

ANNA-MARIA ROMANELLI

Sostiene que no hay «alternativa creíble» al vínculo trasatlántico para mantener la paz Berlusconi advierte que hay muchos estalinistas «ocultos» en la judicatura y en la televisión

05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Conjura generalizada contra el comunismo, pero también contra el nazismo, rechazo rotundo al diálogo con los terroristas, aunque matizado por los delegados catalanes de Unió. El Partido Popular Europeo (PPE) cerró ayer en Bruselas su décimo sexto congreso, en el que se escenificó sin demasiados aspavientos la despedida de José María Aznar. En su discurso, el presidente español volvió a evocar la «amistad» con Estados Unidos y el vínculo trasatlántico porque, dijo, «no hay alternativa creíble». Un día después de intervenir ante el Congreso de EE.UU., Aznar aterrizó en Bruselas para lanzar un mensaje similar, escuchado esta vez por los más altos representantes de la derecha europea. «Creo que la cooperación estratégica entre EE.UU. y la UE es la mejor garantía para la paz y la estabilidad», recalcó. El aldabonazo lanzado por Aznar sobre la relación «positiva y abierta» con Washington no encontró, sin embargo, demasiado eco, con la contada excepción del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que en su intervención también a aludió al «necesario» vínculo trasatlántico. Otros líderes como el francés Jean-Pierre Raffarin o el portugués Durão Barroso no dedicaron ni un segundo al asunto. Aznar también aprovechó el congreso del PPE para presentar a Mariano Rajoy, su sucesor, al que definió como un «colega generoso y leal». El acto se cerró con la aprobación de varias resoluciones, como la de crear un grupo de expertos para investigar los desmanes de los regímenes totalitarios de la Europa comunista. Estaba previsto que el PPE vetase en sus listas a colaboradores con esos regímenes, pero la propuesta finalmente cayó. Sin embargo, podrían desempolvarla en cualquier momento, pues, como dijo Berlusconi, «hay mucho estalinista oculto» en los «ganglios de la sociedad»; especialmente -advirtió- en la judicatura y en televisión.