VENTANA AL MUNDO | O |
04 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DESPUÉS DE las reuniones de Bush con los principales líderes que acudieron a la Asamblea General de la ONU se ha desatado una campaña de opinión pública y de lavado de imagen, un poco deteriorada tras la guerra de Irak y sus necesidades en la posguerra. En esta semana el staff de la Casa Blanca ha acudido a justificar y defender su postura. El vicepresidente Cheney, los secretarios de Defensa y Estado, Rumsfeld y Powell; el general Myers, jefe del Estado Mayor, y la consejera Condoleezza Rice recorrieron las principales cadenas estadounidenses, y hasta el famoso Fukuyama publicó un artículo animando a la reconstrucción de Irak. La guinda de la ofensiva mediática fue la presencia de Laura Bush en París para ratificar el regreso de EE.?UU. a la Unesco, después de veinte años de ausencia. En su discurso, la primera dama proclamó la necesidad de defender los valores humanos que lleven a la paz y concordia a los pueblos de la Tierra. Pero, ¿qué quiere realmente la Casa Blanca en estos momentos? Es evidente que coinciden dos situaciones convergentes: en el interior, las elecciones presidenciales; en el exterior, la reconstrucción de Irak que EE.?UU. y Gran Bretaña no son capaces de asumir en solitario. Estamos viendo como en una y otra nación, la oposición ataca a republicanos y laboristas respectivamente. Así, esta guerra mediática consiste ahora en difundir buenas noticias unos y malas otros.