Francia responde a las amenazas de represalias aferrándose a la legalidad

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

La Casa Blanca puntualizó anoche que las advertencias de Powell habían sido malinterpretadas EE.UU. baraja aislar a París en la OTAN y excluirla de otras reuniones

23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, se esforzó anoche en deshacer el entuerto con Francia al asegurar que no será «castigada» «ni deberá pagar el precio de su oposición a la guerra contra Irak», al tiempo que explicó que las declaraciones del secretario de Estado, Colin Powell, en ese sentido habían sido malinterpretadas. Powell había dicho el martes en una entrevista en la televisión pública PBS, que Francia, un país que se erigió en defensor de la legalidad internacional cuando el presidente George W. Bush decidió pisotearla al prescindir de la ONU y atacar Irak, «sufrirá las consecuencias de su actitud ante el conflicto». Powell, dijo Fleischer, «fue directo y honesto. Las relaciones entre Francia y Estados Unidos han sufrido y ahora es necesario poner fin a esas consecuencias a nivel bilateral». Pero la famosa frase del presidente norteamericano pronunciada tras el 11-S, «O estáis con nosotros o contra nosotros», podría ponerse en práctica con París. «No pudimos reunir los votos (en el Consejo de Seguridad) y pienso que se debe a un veto cierto de Francia y probable de Rusia. La guerra ya terminó y ahora tenemos que revisar nuestras relaciones a la luz de estos acontecimientos», advirtió Powell. El secretario de Estado no precisó el tipo de represalias, sin embargo, desde hace dos semanas, un equipo de asesores de Bush, dirigidos por el principal defensor de aplicarlas, el vicepresidente Dick Cheney, trabaja para definirlas. Según se supo ayer, la primera reunión fue abortada por Francia al enterarse de los planes, pero sí se celebró un encuentro el pasado lunes, al que asistieron representantes de los departamentos de Seguridad, Defensa y Estado. Medidas Entre las medidas que la Administración Bush está estudiando destaca el minimizar el poder de París en la OTAN. Para ello trata de eliminar el poder de decisión del Consejo del Atlántico Norte en favor del Comité de Planes de Defensa, del que Francia no forma parte. Además, Cheney planea desterrar a Francia de las reuniones que a menudo se mantienen con aliados europeos sobre materias de carácter internacional. «Se está buscando disminuir las consultas con Francia a niveles ministeriales», declaró un funcionario del Gobierno. El portavoz del Gobierno francés, Jean-François Copé, tomó ayer el guante y trató de restar importancia a las amenazas, que, dijo, no se corresponden con la realidad de las relaciones bilaterales. Copé citó la conversación telefónica que el presidente francés, Jacques Chirac, mantuvo con George W. Bush la semana pasada. Era el primer contacto entre ambos en más de dos meses. Claro que cada capital adjetivó el diálogo a su manera. Para París fue «positivo», y «profesional» para Washington, lo que denota la frialdad de éste ante el intento francés de abrirse puertas. Más tajante fue el ministro de Exteriores galo, Dominique de Villepin. Desde la capital turca, aseguró que Francia seguirá actuando «en todas las circunstancias según sus convicciones y sus principios para defender la legalidad internacional», como hizo, «junto a la muy amplia mayoría» de la comunidad internacional durante la crisis iraquí. Después, desde Amán, subrayó que «Francia y EE.UU. son amigos, aliados» y «no se sanciona la amistad». El martes, Villepin había afirmado que había llegado el momento «para toda la comunidad internacional de mostrarse pragmática y abierta» y de pensar en las necesidades del pueblo iraquí. El embajador francés en la ONU, Jean-Marc de la Sablière, aplicó ese pragmatismo al proponer ayer por sorpresa la suspensión de las sanciones a Irak como un «paso» hacia Washington, que propugna el levantamiento inmediato del embargo. El Departamento de Estado norteamericano opinó que en este tema Francia evoluciona «en la dirección correcta». En el mismo sentido se pronunció Powell en una conversación con Villepin.