Las tropas norteamericanas avanzan a gran velocidad pero sin un control real de las ciudades El vacío de poder puede alentar las aspiraciones de los chiíes en el sur y de los kurdos en el norte.
23 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La ocupación de Irak está diseñada para acabar con el régimen de Sadam Huseín. La afirmación, reiterada ayer por el general Tommy Franks, se traduce en que las tropas estadounidenses, a medida que van liberando el sur del país, no se preocupan de crear un poder civil que la controle y se limitan a situar unidades militares en las carreteras para asegurar el avance de sus tropas. El problema, según los analistas, es que dejar el sur sin gobierno y sin un control efectivo por parte de los norteamericanos puede favorecer una guerra civil entre los oprimidos chiíes y la clase dirigente suní. A los estadounidenses les interesa la rebelión de los habitantes del sur puesto que ayudaría a debilitar el poder del partido Baaz, suní, que lidera el país. En el norte, también los kurdos podrían aprovecharse del caos para declarar su independencia y cambiar el estatus fronterizo, lo que provocaría la furia de todos los vecinos de Irak, que han apoyado a Estados Unidos con la solicitud explícita de que no variaran las fronteras tras la guerra. Convulsión interna Sin embargo, según informaba ayer un funcionario del Pentágono consultado por The Washington Post , Estados Unidos, de momento, no tiene intención de ocuparse de la convulsión interna que va dejando a su paso. «Eventualmente llegarán tropas que lidiarán con los problemas de seguridad en estas zonas pero de momento no vamos a ralentizar nuestros planes para crear estructuras de autoridad» afirmaba. Gracias a esta estrategia, las tropas estadounidenses avanzan a gran velocidad. Sin embargo, al no tomar el control concreto de cada zona liberada, el Ejército tampoco ha sido capaz de organizar la entrada de ayuda humanitaria que ayer seguía apilada en las fronteras. En el sur, además, se miraba a las tropas con escepticismo. «Llegan doce años tarde», decían al Washington Post habitantes de la zona.Durante la pasada guerra del Golfo, los chiíes también se rebelaron contra las tropas iraquíes tras la llegada de los norteamericanos pero éstos, una vez liberado Kuwait, los abandonaron a su suerte. Miles de chiíes fueron masacrados por los militares de Sadam, que no fue derrocado del poder.