Irak se convierte en un infierno en el «Día A»

La Voz AGENCIAS | REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Explosión en uno de los palaciosde Sadam Huseín / Goran Tomasevic

Las tropas aliadas lanzan el bombardeo más intenso contra Bagdad y castigan también las ciudades de Mosul y Kirkuk El principal palacio presidencial de Sadam fue pasto de las llamas

22 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

'Choque y conmoción' es la brutal expresión del Pentágono para describir el Día A, la fase más intensa de bombardeos que cayó ayer sobre Irak, en una jornada en la que la invasión terrestre desde Kuwait avanzó 160 kilómetros, unos 350 soldados iraquíes se rindieron a los invasores -entre ellos un comandante- y en la que la CIA no sabe a ciencia cierta la suerte que ha corrido Sadam Huseín. El objetivo de la gran ofensiva es eliminar la capacidad de respuesta del régimen y quitar las ganas de combatir a sus tropas. A las 13.00 horas de Washington, las 21.00 en Bagdad, comenzó el auténtico horror. Enormes columnas de humo se elevaron en la capital iraquí después de que bombas y misiles hicieran impacto en al menos 20 edificios oficiales. También fue pasto de las llamas un palacio de Sadam Huseín, situado en el barrio de Raduaniye. Un antiguo palacio real transformado en museo también fue reducido a ruinas en Bagdad.Durante la primera oleada del ataque cayeron sobre Bagdad 320 misiles Tomahawk lanzados desde los barcos de guerra estacionados en el golfo Pérsico y el mar Rojo. Una flotilla de B-52 -conocido como la «fortaleza volante» es el más antiguo y a la vez el más mortífero de los bombarderos estadounidenses- había despegado del sur de Inglaterra.Pero no sólo Bagdad fue el objetivo. El fuego de artillería iluminó el cielo sobre Kirkuk y Mosul, en el norte del país en la zona kurda. Las fuerzas especiales de EE.?UU., con el apoyo de combatientes kurdos, lanzaron un asalto para hacerse con el control de los yacimientos petroleros de Kirkuk y por otro flanco avanzaron hacia Mosul.Los dirigentes estadounidenses y británicos dijeron que la campaña para derrocar a Sadam Huseín marcha de acuerdo con el plan. «Lo importante es llegar a Bagdad para obstruir la capacidad de Huseín de efectuar toda forma de comando», dijo el mayor general Albert Whitely, subcomandante de las fuerzas terrestres. Hacia allí se encamina el Tercer Escuadrón del Séptimo Regimiento de Caballería.En una rápida serie de acontecimientos, las tropas estadounidenses se encontraban anoche a las puertas de la estratégica Basora. Cubriéndoles estaba la Séptima Brigada Acorazada británica, las legendarias Ratas del Desierto . En el rápido avance por el sur de Irak, los invasores se encontraron con algunas dificultades en Nasiriya. un punto estratégico del río Éufrates. Allí, la infantería iraquí detuvo durantes varias horas al convoy, que finalmente consiguió superar la ciudad y seguir hacia el norte. A lo largo del día, los marines habían tomado el control de dos aeródromos en el desierto, a poco más de 140 kilómetros al oeste de Bagdad, con el fin de rodear la capital con vistas a su toma, que podría intentarse dentro de tres o cuatro días. El primer gran éxito de las tropas estadounidenses y británicas ha sido, sin duda, la toma de la península de Al Faw tras la caída del puerto de Um Qasr, salida natural de Irak al mar y futura vía de abastecimiento para el Ejército de ocupación. La zona está, además, llena de pozos de petróleo. En el estrecho de Abdalá, abordaron dos gabarras iraquíes que llevaban un cargamento de 130 minas. Al tiempo que las bombas caían, el ministro iraquí de Defensa, Hishm Ahmed, ofrecía la versión de Bagdad de cómo discurre el frente sur y negaba la toma de Al Faw. Poco después The New York Times anunciaba la rendición a los marines del primer alto oficial del Ejército iraquí. Se trata del comandante de la 51 División. A éste se unió su segundo. Sobre la capital cayeron 320 misiles Tomahawk lanzados desde barcos en el golfo PérsicoLa ciudad de Basora, permanece cercada tras la caída de Nasiriya, Um Qasr y la península de Al Faw, en el surEntre los 350 soldados iraquíes que se rindieron a los invasores figuran dos altos jefes militares de las Fuerzas Armadas de Irak.