Havel se despide como presidente de los checos sin nadie que le sustituya
INTERNACIONAL
Los dos intentos del Parlamento para nombrar al nuevo jefe de Estado fracasaron Su mandato concluye con polémica tras firmar la carta de Aznar de apoyo a EE.UU.
03 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Vaclav Havel se despidió ayer de los checos en el último día de su mandato, dejando el sillón presidencial vacío ante la incapacidad del Parlamento para elegir a su sucesor. En una intensa jornada, Havel despachó como un día de trabajo normal numerosos asuntos, y no faltaron algunos actos en lugares simbólicos de la ciudad. Así, visitó dos monumentos a las víctimas del comunismo. El ex disidente y primer presidente de la Checoslovaquia democrática y de la República Checa independiente se despidió de las Fuerzas Armadas, firmó sus dos últimos tratados internacionales y entregó el relevo a los nuevos responsables del país, que de forma interina asumirán la jefatura del Estado: el primer ministro, Vladímir Spidla, y el presidente del Parlamento, Lubomir Zaoralek. Acompañado por su esposa, Dagmar, Havel rindió además homenaje al padre y fundador de Checoslovaquia en 1918, Tomas Garrigue Masarik, y al patrón checo, San Wenceslao. La medianoche pasada, las autoridades retiraron del Castillo de Praga la bandera presidencial que lleva el lema La verdad vence , en señal de ausencia del presidente. La bandera no será colocada de nuevo en su lugar hasta que los 200 diputados y 81 senadores de las dos cámaras hayan elegido al nuevo presidente, tras dos intentos fallidos el mes pasado. La falta de unión entre los socialdemócratas, liderados por el primer ministro, Vladimir Spidla, fue clave en el fracaso para elegir al sucesor. Havel quiso quitar ayer importancia al vacío creado, señalando que es «lamentable», pero no es una «catástrofe». Los últimos días no han estado exentos de polémica, después de que Havel estampase su firma en la declaración de varios líderes europeos -entre ellos Aznar, Blair y Berlusconi- de apoyo a Estados Unidos frente a Irak, decisión que incomodó al primer ministro Spidla y que llevó a activistas checos de Greenpeace a lamentar que un hombre que ha hecho tantos «esfuerzos por la paz» apoyara una guerra.