Al frente de las protestas contra Iberia estaba un nieto de emigrantes de A Estrada, ahora parlamentario, que soportaba grandes presiones de sus paisanos
08 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El diputado argentino Ariel Basteiro tenía hace dos años dos frentes de lucha. El sindical, en defensa de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, y el afectivo, el de su familia y amigos que le recriminaban el lema de las protestas: «¡Fuera gallegos!». Este nieto de emigrantes de A Estrada encabezaba las movilizaciones contra Iberia, en las que se expresaba toda la ira del pueblo argentino contra Telefónica, Repsol o Endesa. Para el argentino todo lo español es gallego, pues más de la mitad de los emigrantes llegados de España procedían de Galicia. Un exponente de esa abrumadora presencia es que Federico García Lorca sólo escribió un poema dedicado a la capital argentina, «A cantiga do neno da tenda», una de sus poesías en gallego. «Bos Aires ten unha gaita sobre do Río da Prata que toca o vento do norde coa súa gris boca mollada», cantó el poeta Cuando Ariel Basteiro, secretario general de la federación aeronáutica de la Central de Trabajadores Argentinos, CTA, entraba en los restaurantes gallegos, los dueños salían de la barra a llamarle la atención. «Mi hermano Fabio, que también es dirigente sindical, y yo siempre estuvimos muy vinculados a Galicia. Nos gusta ir a los bares de gallegos, pero era tremendo. Todos pedían una aclaración, que dijéramos que estábamos contra el capital español. Ya se sobreentendía...». La presión era más fuerte en casa. «Tengo una abuela de 95 años, nacida en A Estrada, que habla gallego», dice Ariel, quien apareció con Fabio en varios medios proclamando su galleguidad y diferenciando el rechazo a la actuación de las empresas con el aprecio a los emigrantes. Las aguas se calmaron cuando el Gobierno español vendió Aerolíneas Argentinas a un consorcio, también con capital español. Ariel cree que resultó decisivo «el boicot que hicimos a empresas españolas, como Repsol. Ahí se asustaron». Basteiro sostiene que las empresas españolas tienen un elevado grado de responsabilidad en el hundimiento de Argentina, junto con los políticos argentinos, cómplices de «un verdadero saqueo del país. Telefónica mejoró el servicio, es cierto, pero subió las tarifas un 400%. Si las grandes empresas y bancos siguieran en manos del capital nacional, hoy no estaríamos así. Tendríamos una situación similar a la de Brasil». Nuevos conquistadores La polémica se ha puesto de nuevo de actualidad tras la subida de tarifas aprobada por el Gobierno de Duhalde y la aparición del libro «Los Nuevos Conquistadores. El papel de los gobiernos y las empresas españolas en el vaciamiento de Argentina». La obra se inicia con la historia de la ourensana Lola Constenla, quien emigró a Buenos Aires para trabajar en el servicio doméstico. «Si Doña Lola pudiera leer lo que sigue, seguramente no comprendería muy bien de lo que se trata. Pero si su nieto, uno de los autores, le pudiera relatar esta historia con la misma sencillez con que ella contaba las suyas, lloraría. Lloraría por sus dos patrias, por Argentina y por España», escribieron Jorge Zicolillo y Daniel Cecchini, que acusan a las empresas de sobornar al Gobierno argentino, con la complicidad del Ejecutivo de Madrid, para comprar a precios ridículos y luego drenar hacia el exterior multimillonarios beneficios.