Un coche bomba vuelve a sumir Moscú en el pánico

Rafael M. Mañueco MOSCÚ

INTERNACIONAL

Su explosión, frente a un McDonald's, causó siete heridos Los vecinos temen una ola de terror como la que hace 3 años se atribuyó a grupos chechenos

19 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Justo un día después de que el gobernador de la región siberiana de Magadán, Valentín Tsvetkov, cayera abatido en pleno centro de la capital rusa por un único disparado de un posible asesino a sueldo, un coche bomba hizo explosión ayer en el barrio moscovita de Yugo-Západni, zona especialmente concurrida por estar llena de comercios. Los dos sucesos han vuelto a hacer temer a los moscovitas que se avecina una nueva época de inestabilidad o, aún peor, otra ola de terror como la de hace tres años. La policía, no obstante, cree que la explosión de este sábado no es más que un simple ajuste de cuentas entre bandas rivales que pretenden controlar el comercio callejero. La bomba, compuesta de cinco kilogramos de trilita y abundante metralla, fue colocada en un turismo de fabricación rusa. Su explosión provocó siete heridos, entre ellos una niña de cinco años. Una de las víctimas se encontraba ayer en estado crítico. La mayoría de los afectados estaban almorzando en un restaurante de la cadena McDonald's, cuya cristalera quedó totalmente destruida, aunque los que sufrieron las heridas más graves caminaban por la acera. Numerosos conductores fueron alcanzados por la metralla y algunos vehículos quedaron destrozados o sufrieron serios daños en sus carrocerías. La pista chechena En un primer momento, se pensó que se trataba de un atentado terrorista, con los separatistas chechenos como principales sospechosos. Igor Pimekov, un responsable del Ministerio de Protección Civil, manifestó a los medios de comunicación rusos que «no hay duda de que lo sucedido ha sido un acto terrorista». Sin embargo, una hora más tarde, se aseguró que la bomba era de fabricación artesanal, y la explosión «de naturaleza puramente criminal, no terrorista». El último atentado de envergadura que se produjo en Moscú se remonta a agosto de 2000 y tuvo lugar en un subterráneo de la céntrica plaza Pushkin. Entonces, murieron casi una decena de personas y más de un centenar resultaron heridas. Aún, se desconoce la identidad de sus autores.