Bush, indignado por las filtraciones sobre los fallos de la inteligencia

La Voz

INTERNACIONAL

La Casa Blanca puso ayer el grito en el cielo. Algunos secretos han dejado de serlo, muy a pesar de la Administración. Y las filtraciones no han dejado en muy buen lugar a los dispositivos de seguridad de los que es último responsable el titular del Despacho Oval. La mañana comenzó con la confirmación de noticias ya recogidas en algún titular de prensa los días previos. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), informó el matutino The Washington Post , interceptó en la víspera del 11-S al menos dos mensajes sobre los atentados. «Va a empezar el partido», decía uno. «Mañana es la hora cero», advertía el otro. Pero ninguno de ellos, por aquello de que habían sido pronunciados en árabe, fue traducido hasta un día después de la fatídica jornada. Al parecer, los medios de la supersecreta agencia no dan para más. La información sobre el fiasco fue dada por la NSA a un comité conjunto del Senado y la Cámara Baja, que analiza a puerta cerrada los fallos de la inteligencia. Pero esa puerta no ha resultado ser muy hermética. De ahí la irritación de Bush. Mediante su portavoz, Ari Fleischer, manifestó su «profunda preocupación» por «la divulgación de información que puede dañar la capacidad de EE UU para mantener la guerra contra el terrorismo». Bush pidió al vicepresidente, Dick Cheney, que pida más discreción a los legisladores.