Amnistía Internacional denuncia que las democracias occidentales aprovecharon los atentados para imponer legislaciones represivas
28 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los derechos humanos sufrieron un fuerte revés a nivel mundial durante el año pasado. Especialmente a raíz de los atentados del 11 de septiembre. Así lo denunció Amnistía Internacional (AI) en su informe anual que presentó ayer en Londres. La secretaria general de la organización, Irene Khan, denunció que «muchos países se apresuraron a tipificar nuevos crímenes, prohibiendo asociaciones y congelando sus bienes, limitando las libertades civiles y reduciendo las salvaguardias frente a las violaciones de los derechos humanos». La principal preocupación de AI es que muchos Estados se aprovecharon de las circunstancias del 11-S para adoptar medidas represivas: «La diferencia esta vez es que no fueron regímenes autocráticos sino democracias establecidas las que lideraron la introducción de leyes draconianas para restringir las libertades civiles en el nombre de la seguridad pública». : Estados Unidos: Más de 1.200 personas, en su mayoría extranjeras, fueron arrestadas secretamente después del 11-S. Se establecieron tribunales militares de excepción para juzgar a los extranjeros sospechosos de terrorismo. : Afganistán: Los afganos sufrieron primero la represión de los talibanes, después torturas y ejecuciones extrajudiciales por parte de la Alianza del Norte. Todo ello se vio aderezado con numerosas muertes de civiles, víctimas de los bombardeos estadounidenses. : Gran Bretaña: Aprobó una nueva legislación antiterrorista que abre la puerta a violaciones de derechos humanos. Permite el arresto indefinido de extranjeros, sin cargos ni acceso a los tribunales, con base en pruebas secretas. : Rusia: Numerosas denuncias de torturas y malos tratos policiales, y de condiciones inhumanas en las prisiones. En Chechenia, las fuerzas de Moscú realizaron arrestos arbitrarios, malos tratos, torturas y ejecuciones sumarias. : Israel / Territorios palestinos: Las fuerzas de seguridad israelíes mataron a 460 palestinos, incluidos 32 activistas en asesinatos selectivos y 79 niños. Miles de palestinos fueron arrestados, a menudo en prisión incomunicada, y torturados. Los grupos palestinos armados mataron a 187 israelíes, entre ellos 154 civiles, de los que al menos 36 eran niños.