«Nunca olvidaré aquel horror»

La Voz

INTERNACIONAL

MERCEDES GALLEGO CRÓNICA

11 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

NA enorme explanada que se hunde en la tierra es todo lo que queda hoy del World Trade Center. Para la mayoría de los 25.000 supervivientes que fueron evacuados aquella mañana entre gritos de terror, avalanchas de fuego y el ensordecedor impacto del edificio desmoronándose, todavía es imposible mirar hacia ese gran vacío sin revivir las visiones apocalípticas que les persiguen sin descanso día y noche. Benjamín Arroyo, que trabajó durante 16 años como portero del Hotel Marriott del WTC no logra borrar las dantescas imágenes que vio esa mañana: «Nunca olvidaré aquel horror». «Estaba en el lobby del hotel cuando todo se movió violentamente -cuenta-. No tenía ni idea de lo que estaba pasando. Salí a la calle y vi a un compañero apagando a una persona que estaba envuelta en llamas. Miré hacia arriba y vi que la Torre Uno estaba rota. Crucé la calle y vi una persona sin piel, sólo con mechones de pelo, y me quedé sin habla». El combustible del avión se desparramó por los conductos y los huecos de los ascensores, incendiando todo a su paso. El titán de hierro vomitó fuego por todos los orificios sin que sus víctimas tuvieran tiempo a reaccionar o entender siquiera lo que estaba ocurriendo. Poco después, el impacto de los que se lanzaban al vacío desde los pisos superiores hizo eco en los corazones de quienes aún estaban vivos. Todos coinciden en el que el sonido de los cuerpos al estrellarse contra el suelo era fácilmente distinguible del de cualquier otro de los objetos que llovían del cielo. «Era horroroso», recuerda Arroyo, «quedaban casi desintegrados en el suelo, como en una película de ciencia ficción».