El Gobierno de EE UU deberá explicar los cargos contra los presos de Guantánamo

AGENCIAS WASHINGTON

INTERNACIONAL

ROBERTO SCMIDT / REUTERS

Un juez de Los Ángeles emplaza a la Administración para que justifique las detenciones antes del día 31

22 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La decisión de trasladar los presos talibanes a la base militar de Guantánamo (Cuba) comienza a representar un serio quebradero de cabeza para el Gobierno norteamericano. Atrás han quedado los tiempos de la indisoluble alianza contra el terrorismo; el trato dado a los detenidos y las condiciones de su confinamiento han provocado que, por primera vez, se alcen voces entre los aliados en contra de la política antiterrorista estadounidense. Pero el golpe más duro para la Administración Bush ha llegado desde dentro: un juez de Los Ángeles ha admitido a trámite una demanda presentada por varios grupos de derechos civiles contra el Gobierno de Estados Unidos para determinar si el trato dispensado a los presos es constitucional. Calendario Aunque ayer dijo tener «serias dudas» sobre su competencia, el juez ha ordenado que el Gobierno explique de qué cargos se acusa a los 158 prisioneros antes del 31 de enero. Las organizaciones humanitarias tendrán de plazo hasta el 7 de febrero para contestar al gobierno, y la próxima audiencia se celebrará una semana más tarde, el día 14. El problema es que Washington no considera a los detenidos como prisioneros de guerra, sino como «combatientes ilegales». De este modo, Estados Unidos ignora la Convención de Ginebra sobre el trato a los prisioneros de guerra y se reserva el derecho de someter a los tribunales a juicios secretos ante tribunales militares. El secretario de Defensa, Donalde Rumsfeld, se ha hartado de repetir que el Gobierno estadounidense está respetando escrupulosamente la Convención de Ginebra y que los prisioneros «están recibiendo la comida adecuada, ropa y material de aseo personal y, además, tienen derecho a realizar sus prácticas religiosas». Sin embargo, las imágenes de los presos talibanes encadenados, encapuchados y privados de sus sentidos han dado la vuelta al mundo y han hecho perder al Ejecutivo de Bush buena parte de su crédito ante la comunidad internacional.