Conquistadores «gallegos» en apuros

ANXO LUGILDE A CORUÑA

INTERNACIONAL

Las multinacionales españolas adquirieron en una década una posición omnipresente en la sociedad argentina Las inconfundibles cabinas de Telefónica decoran las calles Lavalle y Florida, el corazón peatonal y comercial del centro bonaerense. Casi en cada esquina hay una sucursal del BBVA-Banco Francés. El Santander Central Hispano oculta su marca, en cambio, bajo la de su filial Banco Río y su participada Banco de Galicia. También en el centro, las oficinas de Endesa registraban estos días largas colas de ciudadanos temerosos de un corte. Las multinacionales españolas, llamadas en Argentina «empresas gallegas», resultan omnipresentes en cualquier actividad cotidiana: descolgar el teléfono, abrir el agua, encender la luz...

08 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Buenos Aires está repleta de oficinas y tiendas de empresas multinacionales, desde la norteamericana McDonald''s hasta la mucho menos conocida cadena mexicana de librerías Gandhi. Pero a diferencia de otras urbes latinoamericanas, en Buenos Aires, como también ocurre en Lima, llama la atención la muy visible presencia española, en los surtidores de Repsol, los carteles de Aguas de Barcelona o las cabinas de Telefónica. Movilización por Internet Aunque en términos económicos sea más relevante la presencia de Repsol, Telefónica aparece como la más próxima para los argentinos, en competencia con France Telecom. «El Gobierno español está presionando para que nos suben las tarifas. ¡Basta!». Así termina un correo electrónico que circula estos días llamando a descolgar los teléfonos durante veinte minutos todos los lunes. En 1990, por la política de privatizaciones del Gobierno de Menem, Telefónica se hizo con la mitad de la antigua empresa pública Entel. Se convertía así, según los medios latinoamericanos, en el nuevo Hernán Cortés, la versión moderna del conquistador que trataba de arrebatarle a Estados Unidos su hegemonía en la zona. Simultáneamente, la eléctrica Endesa se aventuró en el mercado argentino, donde tiene ahora más del 15% de su negocio en el mundo y un número de clientes cercano al que dispone en Cataluña, a través sobre todo de su filial Edesur. Otro ejemplo similar es el de Aguas de Barcelona. En 1996, el BBVA tomaba el control del Banco Francés y de su filial Consolidar, un fondo de pensiones que domina una quinta parte del mercado argentino. Los sindicatos argentinos, que cifraban en un cuarto de billón de pesetas los beneficios retirados del país en 1999, critican que las grandes inversiones españolas, de 7,4 billones de pesetas (44.474,90 millones de euros) en los 90, no significasen la creación de nueva riqueza. El dinero se perdió en pagos de deuda externa y oscuros cobros de comisiones. La izquierda acusa a las empresas españolas de vaciar el país al repatriar los beneficios y endeudarse en el extranjero a través de las filiales argentinas.