Prodi, al borde del precipicio

INTERNACIONAL

El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, se mueve al borde del precipicio y un paso en falso puede acabar con su cargo y el de todo su equipo. La crisis ha sido servida por la Eurocámara, que amenaza con censurar el programa de gobierno del «il Professore» para el 2002.

11 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

A Prodi no dejan de crecerle los problemas. A las críticas incontenidas que le llueven de la prensa internacional y de algunos estados miembros se añade ahora la dura contestación recibida ayer por el pleno del Parlamento Europeo, que amenaza con votar en contra del programa de gobierno de la Comisión para el 2002, y sería la primera vez que eso ocurriera. La Eurocámara votará el próximo jueves una resolución que propone rechazar el plan de trabajo del gabinete de Prodi. De confirmarse esta reprobación, algo que ayer secundaban los grupos mayoritarios, equivaldría a un voto de censura no sólo a Prodi, sino a todo el Ejecutivo comunitario, con lo que se abriría la crisis más grave de la Comisión desde 1999, cuando dimitió en bloque todo el equipo liderado por Jacques Santer. Los diputados fundamentan su encendida crítica contra Prodi en la falta de ideas de la Comisión, en el precario diálogo que mantiene con el Parlamento, en las «escasas» comparecencias de los comisarios y en el hecho de que il Professore les haya remitido su programa de trabajo sin darles apenas margen para estudiarlo. El presidente de los populares europeos, Hans-Gert Poettering, incluso llegó a manifestar que a lo mejor lo que hace falta es «reformar la plantilla» de la Comisión. En similares términos se expresó el jefe de filas de los socialistas, Enrique Barón, al instar a Prodi a «respetar los plazos y los acuerdos» para un buen entendimiento con la Eurocámara. La contestación fue en aumento con grupos como el de Los Verdes, cuyo portavoz recalcó que «el Parlamento no acepta ir de comparsa dócil tras la Comisión». Totalmente acorralado contra las cuerdas, Prodi apeló ayer por la cordura, pero sin despejar lo que se le puede venir encima el próximo jueves.