GONZALO PARENTE VENTANA AL MUNDO
08 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Lo que está pasando en Palestina resulta de un nivel de violencia insoportable, porque ya no se trata de un conflicto político con el empleo de fuerzas militares. Esto no es posible porque Palestina, a quien la ONU le reconoce el derecho a un Estado -en un territorio que Israel ocupa con asentamientos de colonos-, no tiene ni ejército, ni fronteras, ni economía, ni nada que no sea una población que supervive en el caos, con ayudas del exterior, entre otras de España. Ya es hora de que la comunidad internacional presione y haga cumplir a Israel sus compromisos que desde 1948 viene retrasando con una u otra disculpa. La destrucción de Palestina actúa como vasos comunicantes con otras poblaciones mulsumanas, que culpan, no sólo a los israelíes, también a los norteamericanos y europeos. Todo ello levanta un rencor antioccidental que no favorece en nada la campaña contra el terrorismo global que se está realizando. Los sentimientos de humillación palestina no pueden ser acallados a cañonazos. Esta situación se refleja claramente en el Informe Mitchell, redactado hace un año. Fuerza multinacional El terrorismo de los palestinos no tiene justificación y es evidente que esta opción les conduce a la destrucción física y moral de su pueblo, a no ser que su desesperación sea tan grande que deseen el suicidio colectivo. Pero una población cercana a los seis millones de palestinos tiene derecho a la esperanza de un futuro mejor. Israel actúa con todas las ventajas a su favor y están empeñados en la destrucción de los palestinos como pueblo, a corto-medio plazo, para que no puedan organizar el Estado a que tienen derecho. Esta situación nos puede llevar a un conflicto de mayor envergadura con la comunidad islámica. No existe otra salida más que la ONU imponga el empleo de una fuerza de paz internacional para proteger a la población palestina y favorecer la paz. Tal como se indica en el Informe Mitchell, hay que tomar una decisión antes de que sea tarde.