Al Qaida fue un fallo de cálculo de Estados Unidos

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INTERNACIONAL

El libro entregado por La Voz cuenta cómo se fraguó la red terrorista

20 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

NTRE 20.000 y 3.000 voluntarios árabes cruzaron la frontera de Afganistán para luchar contra los soviéticos. Así lo revela el libro «Osama Bin Laden, entre Dios y el Diablo», entregado por La Voz el pasado 27 de octubre. En Afganistán en los años ochenta se junto lo más granado del radicalismo islámico de todo el mundo. Aquello era una idea de los servicios secretos paquistaníes, el ISI, tomada por la CIA: había que reclutar radicales para que lucharan contra los soviéticos y hacer ver así que era el propio pueblo afgano y musulmán, y no Estados Unidos quien rechazaba a la URSS y al terrorismo. Corrían los tiempos de la Guerra Fría y a nadie se le ocurrió que efectos podía tener en los próximos años juntar a los que luego serían los líderes del terrorismo mundial. Hasta entonces, cada uno de ellos había desarrollado su actividad en su país, sin mantener excesivos vínculos con los demás. En Afganistán nació el internacionalismo terrorista islámico y Al Qaida. Todo ello con apoyo militar, logístico, y de armamentos de Estados Unidos. Bin Laden no desperdició esa ayuda. Aprendió cuanto le enseñaron y lo utilizó luego contra los que fueron sus maestros. Le habían enseñado cómo comunicarse para no ser detectado, donde ocultarse y donde no, como se rastreaba a los enemigos. Con todo ese conocimiento, en los años siguientes a la CIA le costó seguirlos los pasos. Bin Laden heredó la infraestructura de Al Qaida (La Base) de su maestro y mentor Abdulá Azam. Aquello no era sólo un listado de guerreros sagrados repartidos por el mundo musulmán. Era también una base de datos donde se registraban todos ellos, una plaza fuerte donde refugiarse después de sus acciones y un lugar donde entrenar.