LA GUERRA CONTRA EL TERRORISMO LA CUMBRE DE LOS LÍDERES MUNDIALES EE UU anunció ayer su disposición de reducir sus armas nucleares estratégicas a un abanico de entre 1.700 y 2.200 en los próximos diez años. Bush hizo el anuncio tras entrevistarse con su homólogo ruso, Vladimir Putin, quien aseguró que «aprecia mucho» la decisión, a la que intentará «corresponder de la misma manera».
13 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El anuncio de Bush supone que EE UU desmantelará aproximadamente dos tercios de su actual arsenal nuclear estratégico, que totaliza unas 7.000 armas, frente a unas 6.000 por parte de Rusia. «Es un nivel que garantiza plenamente nuestra seguridad nacional», aseguró Bush tras reunirse con el presidente de Rusia, Vladimir Putin. El último acuerdo de desarme nuclear, el START-II, estipula que cada potencia debía tener 3.000-3.500 armas estratégicas para el final de 2007. Rusia, que desea una fuerte reducción por motivos presupuestarios, ha indicado en ocasiones anteriores su disposición a reducir su arsenal estratégico hasta 1.500 armas. Sobre la modificación o enmiendas al tratado ABM para permitir a EE UU ensayar su escudo de defensa antimisiles, Putin indicó que «la posición rusa se mantiene sin cambios», si bien señaló que las conversaciones continuarán. Por otra parte, en Rusia, la visita de Putin ha provocado un creciente descontento entre los altos jefes militares por el acercamiento a Estados Unidos. El malestar incluso ha saltado a los medios. Así, el diario liberal Nezavísimaya titulaba ayer «Los generales rusos se pasan a la oposición al Kremlin». Según el periódico, mientras mayor es el grado de aproximación entre Moscú y Washington «más aguda es la reacción» en los despachos del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Nezavísimaya denunció que el ministro de Defensa y mano derecha de Putin, Serguei Ivanov, «pierde el control de las Fuerzas Armadas» y que «la única esperanza que queda es el presidente». El lunes, poco antes de viajar a EE UU, Putin se entrevistó repentinamente con la cúpula militar, reunión para la que el presidente ruso tuvo «serios, por no decir gravísimos, motivos».