La preparación de las bacterias apunta a una «receta» secreta que EE UU desarrolló en los años 60 La sospecha de que el ataque con ántrax es «interno» y puede haber sido desencadenado por ultraderechistas estadounidenses cobra más fuerza a medida que las investigaciones apuntan al plan de armas biológicas locales como fuente. Según expertos en bioterrorismo, la preparación de las bacterias apunta a una «receta» secreta que EE UU desarrolló en los años 60.
30 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Las bacterias de Bacillus anthracis enviadas al senador Tom Daschle fueron tratadas para formar un cultivo de esporas de alta concentración, mínimo tamaño y gran facilidad para esparcirlas con un aerosol. Fuentes de la Casa Blanca, del FBI y de la CIA han reconocido que las muestras analizadas parecen proceder de un laboratorio de microbiología bien dotado y haber sido procesadas por manos expertas. Las bacterias no son resistentes a la penicilina, como las desarrolladas por Rusia, ni presentan bentonita, un químico usado por Irak para mantener las esporas separadas Estados Unidos desarrolló sus propios aditivos para estabilizar las esporas y lograr que mantuvieran un tamaño mínimo, por debajo de los cinco micrones, lo que facilita que sean inhaladas si son utilizadas como armas bacteriológicas. Los investigadores no han informado de qué moléculas han sido añadidas al ántrax hallado en las cartas de Daschle, y otras que se poseen, como las enviadas al New York Post o a las cadenas CBS y NBC. The Washington Post informó de que, según informes de la CIA, los ataques con ántrax no parecen ser obra de extremistas islámicos, sino de organizaciones ultraderechistas «domésticas». El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleitcher, no descarta esta posibilidad. Desviar la atención Los responsables de la seguridad estadounidense, sin embargo, han precisado que desviar la atención del fundamentalismo islámico de Al Qaida u otros grupos como los que están detrás de los atentados del 11 de septiembre puede permitir que los terroristas vuelvan a atacar con impunidad. Las primeras indicaciones de que las bacterias de ántrax pudieran remitir a una trama terrorista «interna» aparecieron a principios de octubre, cuando se indicó que la cepa de bacterias utilizada parecía proceder de unos laboratorios de Ohio. Pero esos centros, que lograron la cepa hace más de medio siglo, han vendido muestras de sus cultivos durante décadas a otros, dentro y fuera de EE UU, siendo Irak uno de los países que las adquirió. Más que investigar la cepa de procedencia, los científicos están empeñados en averiguar los procesos sufridos por los cultivos, como es el último de desecación del preparado y los químicos empleados para mantener el cultivo estable.