Los equipos de rescate trabajan de forma intensiva y expuestos a gases tóxicos en el interior del submarino En las entrañas del submarino nuclear ruso «Kursk», que ahora yace en el dique seco del astillero de Roslaikovo, cerca de Murmansk, trabajan los expertos de la Fiscalía y el cuerpo de forenses de la Armada para rescatar los cuerpos de su tripulación. Entre el jueves y ayer se recuperaron doce cadáveres, ocho de ellos del noveno compartimento del submarino y los otros cuatro de la sección cuarta, explicó el jefe de la oficina de información de la Fiscalía General rusa, Leonid Troshin. Uno de ellos ya fue identificado.
26 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El equipo de forenses que trabaja con los doce cuerpos recuperados en los últimos dos días del Kursk identificó los restos pertenecientes al capitán médico que servía en el submarino nuclear hundido hace más de un año. Alexéi Stankiévich era uno de los 118 tripulantes cuando este submarino nuclear de clase Antei, Oscar II según la clasificación de la OTAN, se hundió en aguas del mar de Bárents el 12 de agosto del año pasado por causas desconocidas. Stankievich era de origen ucraniano, al igual que otros doce los malogrados marinos. Según los informes que obran en manos de los especialistas que trabajan en el interior del Kursk, hay muchas posibilidades de encontrar más cuerpos en el cuarto y tercer compartimentos, tras la inspección de la sección novena. Explosiones En la tercera sección, donde se encontraba la torre de derrota, el sistema de control químico y los sistemas automáticos del submarino, debería haber 24 marinos, mientras que en el cuarto compartimento tendrían que encontrarse los restos de doce de ellos. En esta cuarta sección que ayer se comenzó a revisar estaba la cocina y los camarotes de los tripulantes. «El trabajo no ha parado ni siquiera un minuto» y se lleva a cabo «de forma intensiva», dijo Troshin, quien destacó la labor de los expertos que operan dentro del submarino, expuestos a gases tóxicos y heridas producidas por los destrozos del interior del sumergible. A bordo del Kursk se produjeron al menos dos explosiones cuando se hundió y golpeó con el fondo del mar, a 108 metros de profundidad. De momento se desconocen las causas que originaron esas detonaciones, pero la inspección del interior puede ofrecer luz al misterio.