Un nuevo cadáver ha sido rescatado del submarino 'Kursk'. Con éste son ya 4 los cadáveres rescatados desde que ayer, fiscales y forenses militares entraron en el submarino nuclear ruso y buscaron pistas del trágico y misterioso naufragio. Seis fiscales, en trajes especiales y con mascarillas de oxígeno para defenderse de posibles emanaciones tóxicas, encontraron los restos de al menos tres marinos en el noveno compartimento, donde se supone que se encuentran otros once tripulantes. El fiscal general de Rusia, Vladímir Ustinov, que dirije las operaciones, dijo que «lo importante es encontrar el mayor número posible de cadáveres, lograr su identificación y enterrarlos como se merecen». En el momento del naufragio, el 12 de agosto de 2000, en el Kursk viajaban 118 tripulantes, y en un primer intento el año pasado fueron rescatados los cadáveres de doce marinos. Según Ustinov, los fiscales y forenses trabajarán por turnos las 24 horas del día y han recibido una preparación psicológica especial para desempeñar la labor, que calificó de «físicamente dura y moralmente extenuante». La única pista que indica el lugar exacto donde realmente se encuentran cadáveres la garabateó en un papel antes de morir el capitán Dimitri Kolésnikov, cuyo cuerpo fue hallado en esa sección en noviembre. Por otra parte, el almirante Vladímir Kuroyédov, comandante en jefe de la Armada rusa, señaló que los dos reactores nucleares se encuentran apagados y no emiten radiactividad alguna. El Kursk estaba equipado con dos reactores del tipo OK-650, con 100.000 caballos de potencia.