Zemin mantiene su compromiso de cooperar con Washington, pero pide que los bombardeos sobre Afganistán eviten víctimas civiles La guerra contra el terrorismo internacional se ha convertido en un factor de acercamiento entre EE UU y China, dos países con grandes diferencias pero que han hallado un importante punto en común. Los atentados del 11 de septiembre y la respuesta posterior dominaron ayer la primera reunión entre los presidentes George Bush y Jiang Zemin, en la que ambos constataron la mejora de las relaciones que se ha producido en los últimos meses.
19 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los dirigentes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) celebraron ayer en Shanghai una jornada dedicada a las reuniones bilaterales, centradas en la lucha contra el terrorismo y la recuperación de sus economías, previa a la cumbre que tendrá lugar hoy y mañana. Estados Unidos está muy satisfecho de la cooperación antiterrorista de Pekín, tanto por sus declaraciones como por las medidas que ha tomado, como la entrega de información, cierre de su frontera con Afganistán y control financiero. Sin embargo, en lo que pareció una matización de su apoyo, Jiang pidió ayer que los objetivos de los ataques estadounidenses sean cuidadosamente seleccionados para evitar «víctimas inocentes», y solicitó un papel protagonista para la ONU. Incidente «olvidado» El encuentro entre Bush y Jiang se producía apenas medio año después de que China retuviese a los 19 tripulantes de un avión espía que había colisionado con un caza chino cuyo piloto murió. Sin embargo, ese polémico asunto no fue discutido ayer. «Ambas partes creen que el incidente ha quedado atrás definitivamente», señaló una fuente norteamericana. Tras la entrevista, Bush, aseguró que China comprende la «magnitud de la amenaza» del terrorismo internacional, y dijo que los dos países pueden lograr importantes resultados si trabajan juntos. Aún así, pidió que «la guerra contra el terrorismo no sea una excusa para perseguir a minorías», un comentario que no precisó pero que podría referirse a la población del Tíbet o los musulmanes chinos. Por su parte, Jiang indicó que, aunque a veces su país y Estados Unidos difieren en política internacional, los últimos acontecimientos «demuestran que, a pesar de las discrepancias, los dos tenemos grandes responsabilidades e intereses en común». Taiwan En conjunto, la reunión mostró que, por encima de las habituales diferencias entre Washington y Pekín en asuntos internacionales y, principalmente, respecto a Taiwan. Precisamente, Taiwan cambió ayer su actitud moderada con Pekín y reafirmó su independencia de la República Popular de China al retirar a su delegación ministerial de la reunión.