EE UU repite la operación de castigo en Afganistán

JAIME MEILÁN NUEVA YORK

INTERNACIONAL

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Por segunda noche consecutiva, Afganistán sufrió ayer la ira militar estadounidense. Un nuevo capítulo de la serie planeada por Estados Unidos para "preparar las condiciones para futuras operaciones militares", subrayó el titular del Departamento de Defensa, Donald Rumsfeld. Las acciones se centran exclusivamente en el país asiático y en la infraestructura atribuida al régimen talibán y a Osama Bin Laden, pero podría continuar en otras latitudes. Contra otros países y contra otras organizaciones.

09 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La nueva oleada de ataques aéreos volvió a dirigirse contra centros de control y de mando, vetustas instalaciones de radar, aeródromos y demás piezas del rudimientario sistema de defensa con que cuenta Afganistán. Ciudades como Kabul, Jalalabad, Kandahar o Mazar i Sharif recibieron el grueso de las andanadas. Aunque desde Washington se insistió una y otra vez en que sólo se persiguieron "objetivos militares" situados en torno a esa localidades. El Pentágono no ha sido demasiado locuaz respecto a sus objetivos ni tampoco sobre las fuerzas que empleó en esta ocasión. Si cabe, es posible concluir que esta segunda noche de lo que se podría llamar guerra en una sóla dirección fue algo más selectiva y limitada. Tal vez porque en Afganistán no abundan las instalaciones o los efectivos militares que, desde el punto de vista estratégico y militar, merezcan convertirse en objetivo de un misil de crucero. El presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, Richard Myers, apenas reveló que la operación fue ejecutada por diez bombarderos y otros diez aviones de apoyo o de ataque. También se empleó algún Tomahawk, lanzado desde buques desplazados en el mar de Arabia. Nada dijo sobre su número, que algunas fuentes cifraron en quince. Estos indicios contrastan con la acción del domingo, en la que participaron al menos 40 aviones y se emplearon 50 misiles para atacar una treintena de objetivos. Lo que parece claro es que estos primeros compases no buscan un triunfo en sí mismo. Se trata, explicó Rumsfeld, de "hacer progresos hacia la eliminación de los puestos de defensa aérea localizados en el país". Myers aseguró que Estados Unidos llevará a cabo acciones sobre el terreno, pero lejos del ojo de las cámaras. Fue una obvia referencia a las unidades de operaciones especiales que, según las hipótesis más aceptadas, tendrán que ocuparse de Bin Laden y de sus colaboradores. "Visibles o no, estamos utilizando todos los instrumentos de nuestro poder nacional, y del de nuestros amigos y aliados", dijo Myers.