Hassan Jandoubi no figuraba en la lista oficial de las víctimas de la catástrofe y pudo haber participado durante varios años en el tráfico de coches de lujo entre Alemania y Francia, pero no estaba fichado por la policía francesa. Los gendarmes que registraron su domicilio no encontraron ninguna pertenencia suya. Su compañera dijo que lo había tirado todo «para tratar de olvidar lo antes posible». Jandoubi hacía proselitismo en favor de los movimientos islamistas. La investigación ha dado un giro radical con este hallazgo. El procurador (fiscal) de Toulouse, Michel Breard, afirmó la semana pasada que había un 99 por ciento de posibilidades de que la explosión fuera un accidente. La prensa de Toulouse atribuye las informaciones sobre el posible atentado a intereses financieros de la multinacional propietaria de la fábrica y de las compañías de seguros, al tiempo que criticaba la criminalización de la población musulmana.