Ambos países pretenden una solución política, pero si falla no descartan una militar Una acción concertada Moscú-Washington para acabar por las buenas o por las malas con la guerra de Chechenia se hizo patente ayer tras una vertiginosa sucesión de acontecimientos en torno a la región separatista rusa del Cáucaso. Altos cargos rusos y norteamericanos mostraron una sincronización inédita sobre Chechenia en una serie de declaraciones paralelas en las que sobre todo pusieron énfasis en hacer una distinción entre los «dirigentes separatistas» y los «terroristas internacionales».
27 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Portavoces oficiales del Kremlin y de la Casa Blanca subrayaron que prefieren la opción política y que, aunque hay vínculos entre la guerrilla chechena y Osama Bin Laden, los separatistas deben cortar lazos con él y su grupo Al Qaida. El portavoz del presidente Bush, equiparó a los rebeldes con «los dirigentes políticos responsables del mundo», y les pidió romper «inmediatamente y sin condiciones con grupos terroristas internacionales». A punto de cumplirse el plazo de 72 horas dado por el presidente ruso, Vladimir Putin, a los líderes rebeldes para «entablar contacto» con el Kremlin, cobró así cuerpo la posibilidad de solución política en un conflicto bélico que dura más de dos años. Pero también se aproxima el momento de que si esa oportunidad de paz no se materializa, una decisiva acción de fuerza acelere una «solución militar», hasta ahora esquiva al ejército ruso. Chechenia emergió así como otro de los focos clave en la campaña contra el terrorismo internacional, dentro de la operación Libertad Duradera de la coalición liderada por Estados Unidos tras el brutal ataque a Nueva York y Washington. La urgencia de acabar de una vez con el cruento conflicto saltó a primer plano al acumularse datos sobre la vinculación de Bin Laden con grupos de combatientes y mercenarios que operan en Chechenia. Esta vinculación, a través de entrenamiento en bases terroristas, financiación y suministro de armas, siempre la denunció Rusia y se confirmó el miércoles al revelarse que seis argelinos detenidos en España enviaron equipos a Chechenia.