El comando detenido en España esperaba órdenes para atentar en cualquier momento

AGENCIAS A CORUÑA

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BALLESTEROS

La documentación incautada abre nuevas líneas de investigación en el País Vasco y desconocidas conexiones en Dublín y Marsella El comando terrorista del Grupo Salafista de la Predicación y el Combate (GSPC) desarticulado en Navarra, Andalucía y el Levante se dedicaba a captar mártires suicidas para la guerra santa. Según la policía, era en realidad una «célula durmiente» lista para actuar en España, Europa o el Magreb cuando se lo ordenaran sus dirigentes o su máximo «benefactor», el saudí Osama Bin Laden. Los traductores han comenzado a descifrar los libros y diarios escritos en árabe intervenidos. Un agenda revela nuevas conexiones de la banda en Dublín y Marsella y posibles contactos en «Bilbou», posiblemente Bilbao.

27 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Tres decenas de vídeos, libros, CD rom, disquetes de ordenador y cintas magnetofónicas servían a los seis argelinos detenidos para intentar captar entre sus compatriotas inmigrantes asentados en Navarra, Almería, Huelva, Valencia o Alicante a futuros terroristas o mártires dispuestos a morir en un atentado. Además, la célula salafista que dirigía Mohamed Bualem, Abdalá, tenía cintas de vídeo para adiestrar activistas. Si bien, no consta que ya hubiesen logrado hacer acólitos. El director general de la Policía, Juan Cotino, mostró el material incautado: documentos falsos franceses e italianos, cartillas robadas y los carnés falsificados de residentes legales en España. Tarjetas falsas El grupo, además del dinero que recibía de la red dirigida por Bin Laden, trataba de autofinanciarse con la falsificación de tarjetas de crédito. Cotino calificó al comando de «célula durmiente»: un grupo de logística, dedicado a funciones de apoyo como la falsificación de documentos o la acogida de huidos, pero listo para cometer atentados cuando así lo ordenaran sus superiores. La célula tenía una doble militancia: estaba integrada en el «aparato logístico de la red europea del GSPC» y ligada al «Movimiento Muyahidin del Frente Islámico Internacional», ambas de corte terrorista. Cotino desveló que los terroristas salafistas tenían estrictas medidas de seguridad en los desplazamientos, frecuentes cambios de domicilio, vehículos en perfecta legalidad, documentación en regla, comunicación por cabinas públicas y móviles de prepago. Ayer, seis de los diez detenidos en Valencia quedaron en libertad. Yasin Sediki, Mohamed Bualem, Hakim Zerzur, Hocin Juni, Mavid Sahuan y Mohamed Belaziz pasaron a disposición judicial, imputados en un delito de pertenencia a banda armada.