Los atentados parecen haber ahogado parte del unilateralismo propio de la Administración Bush. Tras años de tira y afloja, la Cámara de Representantes aprobó el lunes el pago de 582 millones de dólares (106.000 millones de pesetas) adeudados a Naciones Unidas. El Senado ya lo había hecho en febrero. Washington ha pasado a ser consciente de que en la batalla contra el terrorismo necesita a la comunidad internacional. El propio Bush aseguró que impulsará la ratificación en el Senado de dos tratados de la ONU que hasta ahora había decidido ignorar. Se trata de una convención para atajar la financiación de lo grupos terroristas y de un tratado para combatir los ataques de grupos armados. Este entró en vigor en mayo sin la ratificación de Estados Unidos.