Los héroes y el villano

PABLO CARBALLO Enviado especial NUEVA YORK

INTERNACIONAL

PAUL SANCYA

La vida sigue en Manhattan después de los atentados entre nuevos amores y odios

23 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Gracias, héroes de América». Miles de mensajes como éste, acompañados de flores y velas, se pueden encontrar todavía en cualquier esquina de Nueva York. Van dirigidos al Departamento de Bomberos, cuya popularidad creció de forma espectacular tras los hechos del 11 de septiembre. El cuerpo perdió a más de 300 miembros bajo las ruinas de las Torres Gemelas. Y la ciudad no olvida que todos ellos estaban allí para tratar de ayudar a otra gente a salir de los edificios en llamas en el momento en que se vinieron abajo. La mayoría de las estaciones se han convertido en santuarios, en ofrendas colectivas con fotos de los valientes desaparecidos durante la misión mas difícil y traumática de sus vidas. Agotadas las esperanzas de recuperar a alguno más de sus compañeros, los bomberos que sobrevivieron a la catástrofe agradecen en silencio los saludos de los ciudadanos y se resignan a un regreso al trabajo demasiado duro. El enemigo No tardaron en encontrar a sus héroes, y tampoco a su villano. Cuando el presidente Bush manifestó que quería capturar a Osama Bin Laden vivo o muerto, dio por hecho algo de lo que, a los ciudadanos, ya les quedaban pocas dudas: la responsabilidad del saudí como promotor del ataque. La foto de Bin Laden apareció en los medios de comunicación casi con tanta frecuencia como la del propio presidente, y por la ciudad comenzaron a circular carteles, repartidos en el New York Post, con la leyenda «Osama Bin Laden. Se busca, vivo o muerto, por asesinato masivo en Nueva York». La mayoría de los ciudadanos ven, en el mejor de los casos, una clara implicación de Bin Laden en los hechos, y reclaman que se le busque y encuentre para poder traerlo a Estados Unidos y «hacer justicia».