Un combate claramente desigual

La Voz

INTERNACIONAL

07 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Fósil de la Guerra Fría y dictador populista, Alexander Lukashenko, presenta como méritos para ganar las elecciones de este domingo un historial de odio visceral a Occidente y su admiración a Stalin y Hitler. El «último dictador estalinista de Europa», como le denomina la oposición, nació en 1955, destacó en las juventudes comunistas, fue guardafronteras y debutó en política en 1990, cuando ocupó un escaño del Soviet Supremo bielorruso. Una de sus primeras iniciativas como presidente fue proponer a Rusia una Unión Postsoviética, con la esperanza de que la mala salud de Yeltsin le auparía a la jefatura de un imperio renacido de sus cenizas. Su principal rival, Vladimir Goncharik, es un sindicalista que hizo carrera en el Partido Comunista. Tras la independencia, renegó del comunismo y se invistió con el hábito de «la permanente oposición», que es el atributo que más utiliza la prensa para definir a este político.