JUAN JOSÉ RUEDA NÚÑEZ ANÁLISIS
26 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El origen de toda la actividad sísmica en el planeta y de la actividad volcánica es el mismo, la tectónica de placas, pero no existe una relación directa causa-efecto entre grandes terremotos ocurridos en una zona del planeta y erupciones en otras regiones. Los aparentes períodos de aumento de actividad a nivel mundial son fruto en la mayoría de las ocasiones de la coincidencia en el tiempo de grandes terremotos y su repercusión en los medios de comunicación, pero la tierra está constantemente temblando y diariamente ocurren terremotos en cualquier parte del mundo, incluso grandes terremotos que, por ocurrir en zonas despobladas, no causan daños a la población y no aparecen en los medios. En España, la actividad volcánica esta restringida al archipiélago canario, donde la última erupción fue la del volcán Teneguía, en la isla de La Palma (1971), sin víctimas. La ocurrencia de cientos de terremotos en una zona volcánica activa puede considerarse uno de los síntomas de la erupción, con lo que la vigilancia sísmica de estos volcanes resulta imprescindible. El Instituto Geográfico Nacional, con su servicio de vigilancia sísmica, es pieza fundamental en los sistemas de alerta. Por suerte, una erupción volcánica avisa y puede ser predicha científicamente. Un terremoto, hoy por hoy, no.