La ciudad dividida de Hebrón, paradigma de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza, vuelve a estar sitiada desde el lunes por la noche para sus más de 120.000 habitantes palestinos, pero no para los 450 colonos judíos que viven en ella protegidos por el Ejército. Unos 60.000 palestinos que residen en la zona de la ciudad bajo control israelí están bajo toque de queda. Las nuevas medidas de represión colectiva fueron aplicadas por el Ejército israelí tras intensos enfrentamientos entre milicianos palestinos y soldados israelíes, en momentos en que el alto el fuego se tambalea peligrosamente y la aplicación del plan de pacificación está paralizada. El Ejército israelí bombardeó por la noche los barrios de Qarantina y Ash-Sheij, en respuesta a los disparos palestinos contra el enclave de colonos judíos en el corazón de la ciudad vieja. Doce palestinos, entre ellos un niño de 10 años y una mujer embarazada, y siete israelíes, un niño de 7 años entre ellos, resultaron heridos. Por otra parte, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, inicia hoy una visita para estudiar la situación del proceso de paz con responsables israelíes y palestinos. La visita de Powell ha llevado al ministro israelí de Exteriores, Simón Peres, a anular el viaje que tenía previsto realizar mañana a España.