El Gobierno israelí dio ayer un margen de 24 horas al presidente palestino, Yaser Arafat, para que ponga fin a todos los ataques contra objetivos israelíes. Sin embargo, el rais palestino acusó ayer en Madrid a los colonos israelíes de ser los culpables de la violencia. El ultimátum israelí fue decidido por el gabinete de crisis del Gobierno, reunido con carácter de urgencia para una evaluación del alto el fuego tras la muerte el lunes de dos colonos por disparos de francotiradores palestinos. Los colonos piden al Gobierno que ponga fin al alto el fuego, ya que temen que desemboque, antes o después, en una negociación política que ellos no desean. La condena de Arafat tuvo la réplica del ministro de Exteriores israelí, el moderado Simón Peres, quien dijo haber contabilizado hasta 34 violaciones del alto el fuego por parte de los palestinos. Según Peres, la tregua «podría derrumbarse de manera inminente» si Arafat no pone fin a lo que calificó como «actos de terrorismo». Por su parte, los palestinos rechazan las acusaciones israelíes y se quejan de que es el Estado hebreo quien no está cumpliendo con su parte en el alto el fuego.