La OTAN, satisfecha por las explicaciones de EE UU sobre el escudo antimisiles

AGENCIAS BRUSELAS

INTERNACIONAL

Para los norteamericanos se trata de un nuevo concepto de disuasión para el siglo XXI El secretario general de la OTAN, George Robertson, se declaró ayer satisfecho de la primera reunión entre Estados Unidos y los demás países de la OTAN sobre los planes de Washington de crear un sistema de defensa contra misiles balísticos. «Es el inicio de un proceso en profundidad y aprecio especialmente el compromiso de llevar a cabo estas consultas en el Consejo Atlántico antes de que se adopte cualquier decisión», señaló Robertson tras ser informado por los enviados estadounidenses. La reunión fue «amistosa y constructiva, lo que supone un buen augurio para futuras consultas», sostuvo Robertson.

08 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Una delegación del Gobierno de Washington, encabezada por el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Marc Grossman, y el viceconsejero de Seguridad Nacional, Steve Hadley, explicó ayer en la OTAN los planes del presidente George W. Bush para crear un sistema contra misiles. Bush prometió en un discurso el pasado 1 de mayo, en el que presentó oficialmente esos planes, consultar el proyecto con los aliados europeos, además de con Rusia y China. Una alta fuente diplomática estadounidense señaló que se acordó seguir con las consultas, aunque no hay una agenda o calendario detallado. Las próximas reuniones ministeriales de Exteriores y Defensa que celebrará la OTAN la próxima semana en Budapest, a la que acudirá el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y la de Defensa, el 7 y 8 de junio en Bruselas, en la que participará el jefe del Pentágono, Donald Rumsfield, serán una buena ocasión para tratar de nuevo ese tema. Además está prevista para el 13 de junio la primera visita del presidente Bush al cuartel general de la OTAN. Otra fuente diplomática señaló que, tras las explicaciones de los enviados estadounidenses, se puede concluir que Washington preferiría no actuar unilateralmente en una posible revisión del Tratado ABM. Según esta fuente, «intentarán convencer a los rusos» de que el escenario estratégico mundial ha cambiado mucho desde 1972, fecha de la firma del acuerdo. En la reunión, los estadounidenses destacaron la necesidad de prepararse para un «nuevo concepto de disuasión en el siglo XXI», por el cambio tras el fin de la guerra fría y la aparición de otras amenazas procedentes de la proliferación de armamentos y estados fuera de control, como Irán, Irak, Corea del Norte o Libia.