Hundido por la corrupción

La Voz

INTERNACIONAL

Joseph Estrada, un actor de cine de acción idolatrado en su país, inició su carrera política en 1967 como alcalde de un municipio de Manila. En los años ochenta llegó al Congreso y alcanzó la vicepresidencia. Finalmente, en 1998, diez millones de votos a su favor le convirtieron en presidente de Filipinas. Su principal argumento electoral había sido su compromiso de luchar contra la pobreza, pero el tiempo demostró que con su gestión sólo se benefició su propia economía. Ahora deberá pagar en los tribunales.