La posibilidad de que la capital gala tenga un alcalde socialista por primera vez en un siglo centra el interés de las municipales de hoy Cuando sólo falta un año para la batalla por la presidencia del país, Francia celebra hoy la primera vuelta de unas elecciones municipales y cantonales que suponen un auténtico examen de popularidad para el Gobierno del socialista Lionel Jospin, todavía poco desgastado. Las encuestas indican que los franceses están dispuestos a darle un aprobado al Ejecutivo, entregando su confianza a los candidatos gubernamentales en plazas tan importantes como Toulouse o Lyon. Pero el premio gordo al que todos aspiran es la capital, París, que por primera vez en los últimos cien años podría tener un alcalde socialista.
10 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El presumible éxito socialista se basa en la buena gestión del Ejecutivo. En los últimos años, el número de parados se ha reducido en más de un millón de personas, mientras los indicadores económicos se han mantenido al alza. Además, tanto Jospin como sus colaboradores han conseguido situarse al margen de los escándalos de corrupción que han enturbiado la vida política francesa en los últimos tiempos. Mientras tanto, la derecha se presenta dividida y notablemente debilitada. A la más que probable pérdida de París, habría que sumar varios enclaves más en los que la rivalidad entre la Unión por la República (RPR) y la Unión Democrática (UDF) dejará el triunfo en bandeja a los socialistas. Adiós a los «ultras» El otro gran derrotado puede ser el ultraderechista Frente Nacional, que se presenta dividido en dos facciones, tras el enfrentamiento entre el patriarca Le Pen y su lugarteniente, Bruno Mégret. La inmigración, el argumento que permitió a la ultraderecha conquistar seis ciudades en 1995, ha dejado de preocupar a los franceses tras el descenso del paro. De hecho, muchos partidos democráticos incluyen ahora extranjeros en sus listas para atraer los votos de los inmigrantes, especialmente de los magrebíes. Pero no todo son buenas noticias para los socialistas. Siguiendo la tradición francesa de acumular cargos, 28 de los 33 ministros de Jospin aspiran a ocupar una alcaldía. El problema es que varios pueden salir derrotados, entre ellos figuras destacadas del Gabinete como el responsable de Asuntos Europeos, Pierre Moscovici o la titular de la cartera de Empleo y Solidaridad, Elizabeth Guigou. Una demostración de que la popularidad no basta para hacerse con la confianza de los vecinos.