El temor a una mayor violencia tienta a los carceleros brasileños a dejar su trabajo

EFE SAO PAULO

INTERNACIONAL

22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Las prisiones brasileñas amanecieron ayer bajo la amenaza de una inminente huelga de carceleros y nuevos motines de presos por la decisión oficial de prohibir la visitas durante el carnaval. Los guardianes de São Paulo, estado que alberga al 43% de los 220.000 presos brasileños, deciden hoy si hacen huelga para exigir garantías de seguridad. El temor a la mafia del Partido del Crimen es tal que muchos carceleros han advertido de que están dispuestos a renunciar a su trabajo, y otros han pedido vacaciones. También los presos han amenazado con nuevas rebeliones durante el carnaval, que comienza hoy, en respuesta a la orden oficial de prohibir las visitas en las prisiones donde hubo motines. Las autoridades han enfatizado que aplicarán «mano dura» contra los presos siempre que sea necesario, y que no atenderán las exigencias del Primer Comando de la Capital, organizador de una treintena de motines. Otro motín Precisamente ayer, unos 250 presos se amotinaron en una cárcel de São José do Río Preto, en la rebelión que hace el número 31 en São Paulo desde el domingo. Protestaban por el traslado de un compañero y tomaron a un guardián como rehén. El ministro de Justicia, José Gregori, admitió que es posible que estos días haya nuevos motines. Mientras que el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, el diputado socialista Marcos Rolim, dijo que las rebeliones se repetirán «con mucha mayor violencia» debido a que la respuesta oficial «privilegia la represión». Por otra parte, las autoridades penitenciarias de Río de Janeiro descubrieron el miércoles un túnel que estaba siendo construido por presos de Vicente Piragibe. Es el cuarto que localizan este mes en Bangú, en Río. El túnel ya tenía ocho metros.