El político alemán se vio obligado a abandonar la presidencia de la CDU tras el escándalo surgido por su financiación irregular Los alemanes han sido testigos este año de la caída de uno de sus mayores mitos políticos. Helmut Kohl, tras dieciséis años al frente del Gobierno alemán, se vio envuelto en un turbio escándalo de financiación ilegal de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y tuvo que renunciar a la presidencia honoraria que ocupaba en esta formación. Pero Kohl perdió también su prestigio cuando reconoció haber recibido fondos de particulares para financiar la CDU, pero se negó a desvelar los nombres de sus benefactores. El patriarca arrastró en su caída a varios antiguos colaboradores en el Gobierno, entre ellos su delfín, Wolfgang Schaüble.
20 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Aunque es probable que Kohl no guarde un gran recuerdo del año 2000, lo cierto es que su caída empezó un año antes, cuando la CDU perdió las elecciones legislativas frente a la socialdemócrata SPD. Gerhard Schröder sustituyó a Kohl en la cancillería y Wolfgang Schaüble en la presidencia del partido, por lo que el antiguo canciller pasó a ser vulnerable. Los problemas comenzaron en noviembre de 1999, cuando Walther Leisler-Kiep, el antiguo tesorero de la CDU, fue detenido por evadir impuestos. La investigación del caso permitió descubrir una gama de irregularidades financieras en la CDU, de las que Kohl asumió la responsabilidad. El ex-presidente admitió que, durante su mandato, el partido utilizaba una red de cuentas paralelas, con las que se sufragaban los gastos de las agrupaciones regionales. Caída en picado Lo peor estaba por llegar, ya que Kohl confesó unos días más tarde que había recibido más de dos millones de marcos (170 millones de pesetas) de particulares que habían condicionado la entrega al mantenimiento del anonimato. Esto significaba que Kohl había violado conscientemente la ley de financiación de los partidos, en un momento en el que la CDU empezaba a recuperarse de su derrota en las legislativas de 1998, con la victoria en varios comicios regionales. Esta falta tan inoportuna no le fue perdonada a Kohl por sus compañeros de partido, que le volvieron la espalda cuando el Parlamento alemán decidió crear una comisión para investigar el caso. De hecho, el supuesto delfín de Kohl, Wolfgang Schaüble, fue el principal impulsor de la investigación interna del partido. El congreso que tradicionalmente celebra la CDU en febrero sirvió para escenificar el hundimiento del antiguo presidente. La presión de sus compañeros para que revelase los nombres de las personas que habían financiado al partido obligó a Kohl a elegir entre la confesión o la dimisión. El ex-canciller escogió lo segundo.