El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat, declaró ayer en Gaza que el primer ministro de Israel, Ehud Barak, «puede irse al diablo».
22 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Ésta fue su respuesta al ser preguntado por los periodistas sobre la intención del jefe del Gobierno de Israel de tomarse «un tiempo» para «reconsiderar la situación» y dejar en suspenso el proceso de paz debido a la violenta intifada en los territorios de Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza. «Mi respuesta a Barak es que el pueblo palestino sigue su marcha hacia Jerusalén, que será la capital del Estado palestino, tanto si le gusta a Barak como si no... ¡Qué se vaya al diablo!», dijo Arafat. La pausa en el proceso de paz decretada por Ehud Barak constituye una «bofetada» al mundo árabe después de la cumbre de El Cairo, afirmó Saeb Erakat, uno de los principales negociadores palestinos con Israel. «Esta decisión es una bofetada que Barak ha infligido al mundo árabe después de que sus dirigentes afirmasen en su comunicado final su aceptación del proceso de Paz como una opción estratégica», dijo «Pienso que Israel no renunciará al lenguaje de la fuerza y de la arrogancia y seguirá con su política de colonización y de hechos consumados contra el pueblo palestino», concluyó. El ministro de Asuntos Exteriores jordano, Abdel Ilá Jatib, criticó ayer la decisión de Ehud Barak e insistió en la importancia de la «opción de la paz» en la región. «El proceso de paz se ha detenido en la práctica y no necesita más golpes», indicó Jatib en una conferencia de prensa sobre la posición de Jordania al respecto. «El proceso de paz necesita más bien enormes esfuerzos para favorecer el clima para que se retomen las negociaciones palestino-israelíes, cesen las agresiones israelíes contra el pueblo palestino y se ponga fin al bloqueo impuesto en los territorios palestinos», juzgó. Jatib evitó responder si Jordania tiene intenciones de romper sus relaciones diplomáticas con Israel.