La viuda del capitán del «Kursk» denuncia el desvío de ayudas

VICTORIA LINNIK. Efe MURMANSK

INTERNACIONAL

Un diario vincula el naufragio al caso de espionaje de un moderno supertorpedo La catástrofe del «Kursk» estalló ayer en escándalo de corrupción con mucho dinero por medio y en tragicomedia política con ramificaciones en el espionaje y hasta en la campaña electoral de Estados Unidos. La viuda del capitán del submarino nuclear ruso denunció el desvío del fondo de ayuda a los familiares de las víctimas. A esta denuncia se unió unas serie filtraciones que dieron un giro al drama un día antes de la llegada del equipo contratado para rescatar los 118 cadáveres, aunque el rescate probablemente no se llevará a efecto.

19 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Irina Liáchina, viuda del capitán del Kursk, dio un portazo y dimitió de la comisión encargada de distribuir los fondos recaudados para los familiares de las víctimas, tras acusar a los otros miembros de despilfarrar el dinero: 118 millones de rublos (800 millones de pesetas). El Kremlin reaccionó inmediatamente y a través de un funcionario local en Murmansk, ciudad sede de la Flota del Norte, denunció a su vez que Liáchina «persigue objetivos políticos». La comisión fue creada el pasado 23 de agosto y quedó integrada por diez personas, nueve de ellas mandos de la Armada y funcionarios de la administración local de Murmansk. Dada su composición, según la viuda del capitán Guennadi Liáchin, «no se podía esperar que se encargara de verdad de ayudar a los familiares». Libros y cartas Entre las anomalías citadas por Irina está que 5.000 rublos se destinaron a pagar los gastos de franqueo de las cartas de agradecimiento enviadas en nombre del gobernador de Murmansk a los donantes. Asimismo, la comisión gastó 23.000 rublos en adquirir ejemplares del libro Submarino Kursk, Crónica de la tragedia, del periodista Oleg Poptsov. Pero en una desbocada mezcla de extraños ingredientes, en escena aparecieron el juicio por espionaje iniciado el miércoles en Moscú contra un hombre de negocios norteamericano, un torpedo secreto, la venta de armas a Irán y el candidato demócrata a la Casa Blanca, Al Gore. El periódico moscovita Izvestia vinculó el naufragio del Kursk con la acusación contra Edmond Pope, el supuesto espía norteamericano, y con los acuerdos entre Gore y el ex-primer ministro ruso Víctor Chernomirdin sobre la venta de armas convencionales a Irán por parte de Moscú. Supertorpedo Una de las causas del naufragio barajadas desde el principio y considerada como más probable en Occidente, pero no por Moscú, fue la explosión a bordo de un «supertorpedo de nueva generación». Pope fue detenido con documentos sobre el supertorpedo secreto Shkual-e (ráfaga), capaz de navegar a 360 kilómetros por hora y fabricado en una empresa de Daguestán que tenía dos empleados a bordo del Kursk. La venta de misiles y también torpedos rusos a Irán formaría parte de los acuerdos Gore-Chernomirdin a cambio de la suspensión de la colaboración rusa con el programa nuclear de Teherán, según Izvestia.